El Frente Amplio UNEN arranca el año con un dilema que quizás sus referentes no imaginaron en abril pasado, cuando presentaron el espacio: la búsqueda de credibilidad del electorado mientras las diferencias internas por la política de alianzas amenazan con una fractura definitiva.
Las últimas muestras de las discrepancias entre los dirigentes de la coalición de centroizquierda dejaron en suspenso la unidad del frente, luego de que Elisa Carrió, referente de la Coalición Cívica, se alejara del espacio disconforme por la negativa de un sector a acordar con el Pro de Mauricio Macri.
En esa misma línea fue interpretada la suspensión del acto de presentación del plan de gobierno de UNEN, previsto para fines de diciembre, que iba a oficiar como una suerte de “relanzamiento” del espacio.
La insistencia de Carrió y de un sector de la UCR de acordar con el macrismo, o incluso con el Frente Renovador, aunque con matices respecto a los alcances de esa alianza, abrió una grieta, debido a que el resto de los partidos pugnan por mantener su perfil “progresista”, tal como fue concebido en su fundación en 2013.
Como un síntoma de las profundas diferencias internas, los referentes de UNEN decidieron posponer al menos hasta marzo la presentación de las propuestas de gobierno, por lo que durante el verano los precandidatos presidenciales del frente realizarán actividades por separado.
Las expectativas se concentran en torno a marzo porque, además, el radicalismo realizará su Convención Nacional, prevista para el 14, en la que definirá formalmente su política de alianzas, luego de que en el encuentro llevado a cabo en San Fernando no se alcanzara ninguna conclusión al respecto.
El mismo día en que debía realizarse el acto de relanzamiento de UNEN, Hermes Binner se reunió con Margarita Stolbizer, Fernando “Pino” Solanas y Humberto Tumini para ratificar el “rumbo de centroizquierda” de la coalición y marcar su rechazo a eventuales acuerdos con el Pro o el Frente Renovador. Del encuentro no participó la UCR y no hubo ninguna cita después.
Un estudio de la consultora Isonomía refleja el dilema al que se enfrentan los armadores del frente: sólo el 16 por ciento de los votantes del espacio cree que su candidato -sea Julio Cobos, Ernesto Sanz o los mencionados Binner o “Pino” Solanas- tendría posibilidades de ganar en 2015.
Ese es el panorama que preocupa a los dirigentes de la UCR, por lo que se abre un interrogante respecto del planteo que la cúpula partidaria podría elevar hacia la mesa de conducción de UNEN: si en muchas provincias el radicalismo tiene posibilidades de obtener un triunfo, ¿cuál debería ser la plataforma nacional que traccione los votos en cada distrito?
Según DyN, en provincias como Santa Cruz, Jujuy, La Rioja y Tucumán, los precandidatos radicales están bien posicionados en la puja con los gobiernos justicialistas, una razón más que suficiente para que la UCR solicite participar de los comicios con más de una boleta presidencial: una por la coalición de centroizquierda y otra de la mano de la alianza sellada en el pago chico.
A grandes rasgos, el radicalismo está dividido en dos sectores: por un lado, el grupo que encabeza Sanz, presidente del partido, que pugna por un acuerdo con el Pro y también integrado por el senador Gerardo Morales, que puja por un armado opositor amplio que abarque también al Frente Renovador. El otro grupo, liderado por Cobos, impulsa una candidatura nacional “pura” de UNEN, bajo la premisa de que los acuerdos con el resto de los partidos de la oposición deben ser de “gobierno” y no electorales.
Si la UCR llegara a oficializar en marzo alguna de las alternativas electorales tendientes a ampliar los márgenes del frente, las demás fuerzas estarán ante la disyuntiva de aceptar la nueva estrategia o romper filas. Los referentes del resto de los partidos del UNEN coinciden en este último punto.





