El vino también se come. Zulema Zamora vino por unos días a Buenos Aires a una feria de alimentación que le permitió mostrar las delicias que produce La Rinconada en Chilecito, provincia de La Rioja. Además de rico, lo que hace es muy especial… alfajores de fino chocolate rellenos de una mousse elaborada en base al famoso vino torrontés riojano. Su historia resulta inspiradora y demuestra que con tesón y voluntad una buena idea se puede transformar en un proyecto viable y rentable.
El principio de la historia
Repostera de profesión y especialista en artesanías de azúcar, Zulema fue a mediados de los años 80 a dictar algunos cursos a la provincia de La Rioja, lugar donde conoció a su esposo, José Zamora. Pronto se casaron y mientras plantaban nogales en un campo heredado por José en Chilecito, vivían en Buenos Aires, desde donde compraban y vendían nueces de terceros. Pero al poco tiempo decidieron radicarse en Chilecito, donde criaron a sus tres hijos e instalaron su emprendimiento.
“Con el campo comenzamos de cero a desmontar y poner el primer nogalito; pero ya se sabe que es una producción muy lenta y que en ese tiempo hay que comer y vivir. Por eso empezamos a ver qué se podía hacer en Chilecito que no hubiera, porque hacer lo que ya hay es muy fácil”, cuenta Zulema.
“Comprábamos a terceros las nueces enteras, las partíamos y las vendíamos. Pero a veces teníamos mucho y al otro día nada”, dice. “La época de verano, cuando nos juntábamos con el dinero, coincidía con el comienzo de la plantación, la preparación de la tierra y todos los trabajos agrícolas; era cuando peor la pasábamos, motivo que nos impulsó a buscar alternativas”, señala.
Así, aprovechando los conocimientos pasteleros de Zulema, empezaron a hacer alfajores de dulce de leche. “Luego vimos que en Chilecito lo que más se vende y de lo que se vive es del nogal, del olivo y de la vid. Y que el vino torrontés es una cepa tradicional única y el mejor lugar donde se da es en Chilecito. Es por eso que pensamos en vender algo con este vino y empezamos a probar hasta que creamos la crema de vino que es como una mouse. Nuestros alfajores son el único subproducto de vino de toda la provincia”, cuenta orgullosa.
Las ferias como alternativa
Un paso importante fue el ingreso a la Cámara Riojana de Productos Agropecuarios y la participación en ferias de alimentación. “La primera fue en La Rioja Capital donde vimos que el alfajor gustó mucho. Dábamos a probar ambos, y al principio fue muy difícil porque el de vino ni lo querían probar. Les parecía algo raro. Hasta que empezamos a salir a otras exposiciones fuera de La Rioja”, relata.
En 2005 los invitaron a la Fiesta Nacional de la Dulzura (en Merlo, provincia de San Luis) donde entregaban un importante premio que nunca había recibido nadie que no fuera local. El premio tenía la particularidad de que lo otorgaban los primeros cuatro turistas que ingresaban por día: recorrían la feria y votaban presentación, calidad y atención de los stands.
“Mi esposo había dicho: ´Yo voy a traer el premio´ ¡y se lo trajo!”, cuenta sonriente. “A partir de ahí fuimos a varias ferias más, lo que nos sirvió para darnos cuenta de cómo, si uno apunta al turismo, puede llegar a salir adelante. Además, los premios y menciones que fuimos obteniendo en distintos lugares nos alentaron a seguir”, agrega.
Hace diez años, impulsados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) fueron a la primera edición de la feria de alimentación Caminos y Sabores, que se hace en Buenos Aires desde el año 2005. “En esa época no teníamos la presentación que tenemos ahora, ya que en Chilecito la gente estaba acostumbrada a comprar los alfajores envueltos en una bolsa de nylon con papel blanco. Rápidamente nos dimos cuenta que lo que vende es el packaging”, dice Zulema.
Ver, mirar y copiar
“Pero además queríamos estar un poco mejor de lo que estábamos, no quedarnos en lo tradicional”, cuenta acerca de las motivaciones para avanzar en el desarrollo de otros productos. Sin embargo los mismos bodegueros que nos vendían el vino para elaborar la mousse del relleno nos decían: ´Ustedes con ese cuento del alfajor…´. Claramente les molestaba que no se les hubiese ocurrido la idea a ellos”.
Hasta ese entonces La Rinconada sólo producía el alfajor de vino y el de dulce de leche. “En 2007 quisimos instalar la fábrica con local de venta al público y decidimos hacerlo frente a la Cooperativa La Riojana, parada obligada en todo recorrido turístico. Montamos la primera fábrica de chocolates con elaboración a la vista y sigue sin haber otra en toda la provincia. A la inauguración invitamos al intendente, al secretario de Producción, pero no vino nadie… solo familiares y amigos”, recuerda Zulema. “Pasó sin pena ni gloria. Sin embargo este año cumplimos siete años y la gente que nos visita dice: ´Venimos a probar el famoso alfajor de vino´. En nuestro departamento nos han declarado de interés departamental como único producto regional y autóctono; tenemos la apoyatura del ente de Turismo”, agrega orgullosa.
“Hoy podemos decir que vivimos del alfajor de vino. Los pedidos están aumentando, y todo es artesanal. Nosotros hacemos desde la tapita, hasta la crema, el relleno, los bañamos, lo envasamos, todo a mano. Trabajamos con el chocolate en rama, los bombones y después bañamos los alfajores en chocolate y azucarados”, dice.
La Rinconada se fue imponiendo de a poco y conocer la fábrica y ver la elaboración de chocolates se convirtió casi en algo obligatorio para quien pasa por Chilecito. “Nuestra meta este año es instalar la línea de alfajores; para eso estamos buscando fondos.”
Por el momento se trata de un emprendimiento familiar, pero en temporada alta a veces llegan a tener hasta seis empleados. Sus tres hijos, que durante el año estudian, ayudan en temporada alta; todos están aprendiendo el oficio.
“Estamos convencidos de que todos tienen que saber hacer todo: desde el secreto de la crema de vino hasta hacer las tapitas del alfajor, lo sabemos hacer todos en la familia. Si a mí o a mí marido nos llegara a suceder algo, sabemos que a ellos les queda algo con qué vivir. Mi marido siempre les dice: ´Ustedes tienen que ser conscientes de que somos creadores de algo único´. Sí, hemos hecho algo único, histórico, algo distinto”, dice reflexiva Zulema.
Comercialización
Pasar de la producción y comercialización de nueces a esto fue un cambio brusco. “En la crisis del año 2001 perdimos mucho y nos fundimos. Fue una época terrible para todos, agravada por problemas de salud de mi padre. A partir de ahí nos dimos cuenta de que necesitábamos algo que ge0nerara ingresos todos los días. Hoy no nos podemos quejar: estamos avanzando y estamos viviendo de esto”.
Su época fuerte de trabajo va de marzo, vísperas de las Pascuas, hasta octubre, noviembre. Pero hace dos años lograron tener continuidad de trabajo desde enero a noviembre, en parte gracias al Departamento de Turismo provincial que está trabajando mucho en la promoción turística. “Y a mayor turismo, más ventas y más estabilidad”, dice Zulema.
Diciembre es para ellos el mes más duro: hace mucho calor y no hay turismo, por lo que no ingresa plata. “Pero aunque los riojanos consuman poco, cuando se van afuera llevan productos de La Rinconada de regalo. Para nosotros eso es un orgullo: se convirtió en algo tradicional que tienen que llevar”, dice contenta.
Además, dentro de La Rioja La Rinconada se está posicionando en puntos estratégicos, en los lugares más turísticos. “Ahora se está intentando hacer una ´góndola riojana´ en un importante supermercado de la provincia. La idea es armarla con productos regionales. A nosotros nos interesa porque también podríamos lanzar la línea de los huevos de pascua y chocolatería”, cuenta.
Y salir a ferias de alimentación sirve: “La promoción, que la gente mire y pueda degustar nuestros productos, que vea que existimos y que vean que es un proyecto viable. Todo eso aporta”.
Si bien se enorgullecen de haber llegado hasta donde lo han hecho, tener el reconocimiento e incluso que los hayan declarado de interés departamental “sigue costando que expongan al menos nuestros folletos en la Secretaría de Turismo; no les interesa”, dice Zulema con cierta resignación. “Porque cuando no éramos nadie peleamos mucho por obtener un espacio. Tenemos espíritu emprendedor y ganas de crecer; pero al no tener contactos, nos cuesta mucho más”.
Sin embargo sabemos que nuestro alfajor de vino torrontés es único en el mundo. Hace algunos años, en una ronda de negocios, supermercadistas bolivianos quedaron fascinados. “Querían que instaláramos el negocio y vendiéramos allá. La oferta era interesante, pero yo sentía que todavía nos faltaba. Hoy siento que ya estamos aptos para ir, que tenemos la capacidad productiva”, dice.
Sueños y anhelos con vistas al futuro
La familia Zamora sueña con poder unificar la línea de alfajores y la fábrica; pero también en instalar en el primer shopping que se va a construir en Chilecito una línea de alfajores y poder servir tortas y chocolates en un local. “Y simplemente que el Gobierno tenga en cuenta este producto regional y que a esta altura me ofrezcan un lugar a mí, en lugar de llamar a una cadena de Buenos Aires”, dice Zulema.
Contacto
Zulema Zamora
La Rinconada, alfajores de vino torrontés (Elaboración de dulces, alfajores, chocolates, nueces confitadas y otras exquisiteces. Emprendimiento familiar).
Dirección: La Plata 673 – Chilecito-La Rioja- ARGENTINA
Teléfono 03825-423423/425437
Celular 03825-15668394
regionaleslarinconada@yahoo.com.ar
http://larinconadachilecito.blogspot.com.ar/.
Carolina Aráoz – Lic. en Administración Agraria y Master en Agronegocios. Periodista agropecuaria.





