Desde la entrada de Vanoli al Banco Central, hubo un giro en la política monetaria y si bien por el momento se está logrando absorber pesos, lo cierto es que cada vez el efecto es menor y el costo mayor. En tanto crece la base monetaria mediante la emisión de títulos, y se profundiza el inminente atraso cambiario frente al dólar y a las monedas de los principales socios comerciales. A pesar del costo que esta política tiene en largo plazo, por el momento los números marcan que la tasa mensual de inflación no logra descender del 1.5%.
Según diversas estimaciones privadas, el nivel de inflación esperada para el año no logra descender del 30%, mientras que para el primer bimestre se espera que gire en torno a un 3.6%, un 2.1% en enero y un 1.5% restante para el mes de febrero.
Específicamente para la Universidad Torcuato di Tella, según la encuesta de expectativas de inflación, “La inflación esperada para los próximos doce meses se mantiene en un 30%, según la mediana de las respuestas”.
Durante el año 2014 el Banco Central esterilizó 150 mil millones de pesos mediante la utilización de LEBAC, con un fuerte interés y a corto plazo, y lleva acumulados para el año 2015 unos 50 millones extras. Sin embargo, a pesar de la fuerte contracción monetaria no logró contener la emisión, la cual registra para los dos primeros meses del año un aumento del 1.9%, notablemente superior si lo comparamos con el primer bimestre del año pasado, cuando decreció en un 8.1%.
El elevado gasto público y la necesidad de contar con financiamiento vía emisión monetaria está generando desde el año pasado un incremento cuantitativo del nivel de títulos en circulación no sostenible en el largo plazo. Hacia fines de febrero el total del stock de títulos giró en torno a los 315.000 millones de pesos, obteniendo un crecimiento interanual del 125%. A su vez, la tasa de depreciación del tipo de cambio sigue la misma tendencia desde fines de febrero de 2014, tras la abrupta devaluación ocurrida durante enero del mismo año, al recurrir la Autoridad Monetaria a micro devaluaciones mensuales por debajo de la inflación.
La depreciación cambiaria para el primer bimestre de 2015 giró en torno al 1.6%, frente al 24.4% ocurrido en el mismo período de tiempo pero del año anterior. Ésta persistente apreciación cambiaria está generando fuertes presiones sobre el tipo de cambio a futuro, aunque ayudan con la leve desaceleración inflacionaria.
En definitiva, a pesar de la fuerte contracción económica por la que atraviesa la economía argentina desde el año pasado a causa de las medidas monetarias adoptadas por el gobierno nacional, el nivel de inflación no logra descender. Sin dudas el factor de expectativas está jugando un rol importante en la elevada tasa, por lo que es importante seguir de cerca las negociaciones colectivas de trabajo a desarrollarse en los próximos meses.





