El gobernador partió en la mañana del martes a Buenos Aires, con el fin de participar un acto con la Presidenta. Se fue luego del revuelo que provocó en el peronismo por haberse reunido con Carlos Menem y otra vez, el centro de la ciudad amaneció empapelado con la frase “Menem Gobernador”.
Ya había creado expectativa cuando se reunió en tres oportunidades con Ricardo Quintela, en donde el intendente lo dejó en libertad de acción en el armado de la estrategia electoral del Frente para la Victoria en La Rioja.
De la euforia de la llegada de Julio De Vido a La Rioja y Chilecito, quien caminó supuestamente con la fórmula que “todos conocen”, el bederismo pasó a la cadena de oración, especialmente en el bosettismo, que debe esperar hasta el jueves el anuncio oficial.
Beder Herrera olfateó en el barrio privado El Golf si los afiches de Menem solo son un deseo o una realidad. Se llevó la última palabra y lo preocupa debido que una candidatura del actual senador divide el voto peronista en la Capital.
Así la fórmula que “todos conocen” quedó a la espera de la ratificación o rectificación de la idea que tiene el gobernador para presentar la lista bederista en las elecciones del 5 de julio.
Mientras Quintela declinó su candidatura a gobernador y solo trabajará para que su sector retenga la Intendencia capitalina, Sergio Casas y Néstor Bosetti miran azorados el escenario electoral con el gobernador que llevó el anuncio hasta casi el cierre de la presentación de listas.
Con los encuentros con el ex presidente y el actual intendente, el gobernador dio señales que la estrategia del Frente para la Victoria, el partido de Cristina, no está consolidada en la provincia debido que la unidad del peronismo solo fue la aspiración de ese objetivo.
Beder Herrera abrió las puertas de la Finca La Seis a viejos dirigentes peronistas y otros actuales, pero dentro de esa conglomerado –por lo menos hoy- no están ni Menem, ni su hermano Eduardo y mucho menos Quintela.
Cada aparición de Bosetti al lado de Casas es un tsunami en el bederismo que rechazan la figura del cuestionado ministro de Infraestructura y se acentuó en los últimos días. Hubo alegrías en un sector del bederismo cuando el propio gobernador confirmó las reuniones con el intendente, ya que el vicegobernador está a gusto con él en una fórmula.
Ante lo que se visualiza, el gobernador tendrá razón: habrá dos modelos en juegos en las elecciones, pero no las nacionales, sino las que coinciden con la procesión de San Nicolás, ya que la fórmula que “todos conocen” enfrentará a la dupla Julio Martínez –Ismael Bordagaray, que no estaría sola sino con los peronistas no bederistas, esos que fueron excluidos de la unidad del PJ, pese que gobiernan municipios.




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