Néstor Bosetti inició su campaña política por ser el sucesor de Sergio Casas, quien todavía no asumió, pero su mandato finaliza en el 2019. Lo hizo al fortalecer su propio bloque de diputados, identificado como Proyecto Rioja, con la incorporación del ex titular de Deportes, Enrique Rodríguez (suplente de Paredes Urquiza).
Así el sector del ministro de Infraestructura y vicegobernador electo puso proa a su pretensión de ser candidato a gobernador dentro de cuatro años, pese que el actual mandatario Luis Beder Herrera dijo que buscará volver y hasta el intendente Ricardo Quintela afirmó que lo intentará nuevamente.
Bajo el rostro de Oscar Chamía dentro de la Legislatura, quien buscaría ser el próximo ministro de Infraestructura dentro del gobierno de Casas, el bosettismo formalizó este jueves que usará todo a su alcance para llegar a la Casa de Gobierno, tras la bendición del gobernador para que Bosetti sea el compañero de fórmula del actual vicegobernador.
Pero no la tendrá fácil, ya que por el mismo camino lo encontrará al secretario general de la Gobernación e intendente electo, Alberto Paredes Urquiza, un amigo de Casas.
El funcionario de Beder Herrera tiene la misma idea de pelear la Gobernación en el 2019 sustentado en el armado en la Capital y las negociaciones que comenzará a llevar a partir de los próximos meses con referentes del interior.
Paredes Urquiza ganó la Intendencia, pese a todos los obstáculos, también impuestos por el propio Beder Herrera, quien sumó a Quintela en el acuerdo en la Capital. Sin embargo, el secretario hizo un trabajo hormiga y creció su figura en el principal departamento, para quedarse con la torta capitalina.
Su ambición política va más allá, ya que empezará a construir poder, mejor dicho ya lo empezó a realizar, a través de sus operadores políticos, para trabajar por la Gobernación.
Bosetti se ilusiona en mantener y hasta hacer crecer sus tentáculos dentro del gobierno de Casas, con el manejo del Ministerio de Infraestructura, especialmente de Vivienda, y áreas de Educación, para seguir con su propia caja, que le permita hacer política desde la Legislatura, pese que su función es presidir las sesiones.
Lo buscará dentro del Ejecutivo, ya que sabe el ministro que la mayoría de los legisladores no le permitiría tocar un centavo de la caja de la Cámara de Diputados.
En otras palabras, Casas todavía no asumió y ya el bederismo (hasta diciembre) piensa en lo que podría pasar dentro de cuatro años.




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