Macri perdió en La Rioja y analiza cómo recuperarse

5592ddb7aba3c_660_360!Transcurridas las PASO, se abre un lapso electoral que será tanto más áspero que el anterior. Camino a octubre, ya los dos principales contendores demostraron que dejarán de lado los modos amables para prodigarse los mandobles que evitaron para las primarias.

Podría decirse que arrancó el líder del PRO durante las inundaciones, y siguió el gobernador bonaerense, denunciando una supuesta «campaña sucia» precisamente en ese contexto. Y en ese marco, no perderá oportunidad para endilgarle cada vez que pueda -como lo hizo el lunes- que le sacó «tres millones de votos de ventaja».

En efecto, así fue: tres millones cien mil, para ser más precisos, si hablamos de candidatos individuales; un millón novecientos mil, si la relación es entre el FpV y Cambiemos.

La cuestión es que más allá de las propuestas que escasean en campaña, las PASO han suministrado a los participantes una herramienta fundamental como es la de contar con números concretos para mensurar el poder real de unos y otros. Son esos números los que pusieron feliz a Mauricio Macri al contemplar los resultados bonaerenses, donde la diferencia entre su fuerza y la del mismísimo gobernador bonaerense fue de «apenas» 860 mil votos. Y en rigor de verdad, entre Scioli y Macri fue de un millón doscientos mil sufragios, pues Elisa Carrió y Ernesto Sanz -en ese orden- tuvieron una magra cosecha en el principal distrito del país.

Los estrategas del PRO estaban muy ilusionados con dar la nota en los principales distritos, excluida la provincia de Buenos Aires, pero al final los triunfos fueron más exiguos de lo esperado y hasta existió Santa Fe, donde el ganador fue Scioli. El objetivo para octubre será afinar esos números, sobre todo en la Capital Federal, donde Macri aspira cuanto menos a llegar al 50%.

Pero tan atentos estaban en el PRO por los distritos más grandes que parecieran haberse desentendido de los menores. Aunque lo nieguen, todo indica que así fue. De hecho, los pases de factura están a la orden del día, fundamentalmente por la mala cosecha en el norte del país, allí donde Daniel Scioli terminó haciendo una diferencia mayor que la obtenida en la provincia de Buenos Aires. Inesperada para Cambiemos.

El distrito más grande de los del norte es Tucumán, que cuenta con 1.166.604 habitantes en condiciones de votar, un 3,64% del padrón nacional. Allí Macri estuvo lejos de lo esperado. Scioli se impuso por el 57,14%, contra el 20,13 de la sumatoria de votos de Cambiemos. La diferencia fue de 319.682 votos. En una sola provincia, el Frente para la Victoria casi neutralizó la diferencia que Macri le sacó en Córdoba.

En Jujuy, otra provincia donde el radicalismo tiene aspiraciones de ganar, Cambiemos quedó tercero, a 68 mil votos de Scioli, que se impuso por el 41,68%. En esa provincia el 25 de octubre se elegirá gobernador, y puede que el radicalismo ponga más esmero en la fiscalización, pero allí Gerardo Morales lleva como candidatos presidenciales a Sergio Massa y Mauricio Macri, así que la cosecha seguirá siendo repartida.

El líder del PRO nunca se hizo demasiadas ilusiones en Formosa, provincia que aporta el 1,31% del padrón nacional, y donde Cambiemos también quedó en tercer lugar, detrás del FpV (60,14%) y UNA (17,53%). Macri y compañía hicieron un punto menos, y la diferencia con Scioli fue de 127 mil votos.

Salta suma el 2,97% del padrón y allí Macri esperaba una mucho mejor cosecha, si tenemos en cuenta que el propio gobernador Juan Manuel Urtubey había admitido allá por abril, cuando se inició el cronograma electoral, que el jefe de Gobierno porteño tenía una muy buena imagen en su provincia. No se notó el 9 de agosto, cuando Cambiemos también quedó tercero, a 139 mil sufragios del gobernador bonaerense.

En Catamarca se votaba para gobernador y el radicalismo aportaba un candidato muy competitivo. Si bien Cambiemos resultó segundo, más que duplicando a UNA, tuvo prácticamente la mitad de votos que el FpV, con una diferencia superior a los 30 mil.

La Rioja, donde el 5 de julio el candidato radical a gobernador estuvo cerca de dar la nota, la diferencia a favor de Scioli fue de más de 22 mil votos. 40,58% contra 27,13%.

Y qué decir del Chaco, que aporta el 2,70% del electorado general, donde Scioli ganó por el 54%, con una diferencia de 170 mil votos.

En Misiones, el kirchnerismo superó el 57% y la diferencia con Macri fue de 217 mil votos, en tanto que en Santiago del Estero, otra provincia con un oficialismo superpoderoso, el triunfo de Scioli fue por el 66%, y la diferencia abismal: 300 mil votos contra 65 mil de Cambiemos, tercero aquí también.

En los cruces de acusaciones entre los socios de Cambiemos, los macristas cuestionan a los radicales que se hayan desentendido de la suerte de la boleta presidencial, notándose por ejemplo que en la mayoría de las provincias salieran parejos con UNA; como así también advierten una defectuosa fiscalización. Y admiten como autocrítica una presencia demasiado escasa de Mauricio Macri en el norte del país, que atribuyen al hecho de que la definición de la elección porteña se extendió demasiado por el balotaje. Tratarán de revertirlo para el futuro, como así también reconocen una dependencia por las redes sociales superior a la que se justificaría en esas provincias, donde la política tradicional no puede ser reemplazada por Internet.

Lo cierto es que la sumatoria de votos muestra que Daniel Scioli le sacó a Macri en esas nueve provincias, que suman apenas el 18,78% del padrón general, una ventaja de 1.326.267. Superando el 1.235.893 que le sacó individualmente el candidato del FpV al líder del PRO en Buenos Aires, pero mucho más que los 860.330 que existieron entre el FpV y Cambiemos en el principal distrito del país, que aporta un 37,01% del padrón nacional.