Medianoche del miércoles. Sergio Massa sube al avión que lo llevará a La Rioja, para cenar, dormir y arrancar un nuevo día de campaña. Viene de 13 horas continuas de caminatas, caravanas, selfies y discursos por seis ciudades jujeñas, más un acto de cierre con el senador Gerardo Morales y el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. La tercera camisa blanca del día es una arruga. Los teléfonos vibran en el apoyabrazos. Pero lo que atrapa la atención del ex intendente de Tigre es su zapato izquierdo: cubierto de polvo, tiene la suela despegada desde el frente hasta la mitad del pie. Massa lo mira, entre fascinado y orgulloso. Ve algo más que un zapato roto.
Lanzado a una campaña a todo o nada para torcer la suerte e ingresar al ballottage, el candidato presidencial por UNA encaró, entre el lunes y el viernes, un raid frenético por seis provincias kirchneristas – Formosa, Chaco, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero y Catamarca–, con caminatas por sus rincones más empobrecidos.
Pero el polvo no fue lo único que pateó: en cada esquina denunció con nombre y apellido a sus gobernadores. Los trató de “señores feudales”, “predemocráticos”, “extorsionadores”, “ladrones” y “abusadores”, entre otras lindezas.
Ése es el nuevo giro que sumó a su discurso: agregó, al repertorio de propuestas que viene difundiendo desde antes de las PASO, un palo para los rostros más poderosos y polémicos del kirchnerismo en cada provincia.
Según La Nación, en Jujuy, por ejemplo, cada vez que pudo acusó de “extorsión” a la dirigente de Tupac Amaru, Milagro Sala, en perjuicio de los beneficiarios de planes sociales. En La Rioja, denunció al gobernador Luis Beder Herrera de “robarse” el banco local, al que mandó estatizar en una maniobra express, luego de que la entidad reportara operaciones sospechosas del Estado provincial por $ 570 millones.
Entre palo y propuesta, Massa también intercaló un desafío para sus rivales: que se asomen a las mismas miserias y se animen a denunciar lo que él denuncia. Por caso, invitó a todos los presidenciables a defender al diputado riojano Walter Cruz, a quien el kirchnerismo intentó destituir por contar que en los comicios se entregaban porros cerca de un centro de votación.
La invitación incluyó al gobernador bonaerense y candidato oficialista, Daniel Scioli. Massa le pidió que defina si quiere a ser “parte de la solución” o “cómplice”.
Ese combo de propuestas y palos es parte de la “estrategia de tercero” a la que está obligado el líder de UNA. Las caminatas y caravanas son además, la forma más económica de hacer campaña. Pero el método parece funcionar. Durante la gira Massa celebró que su imagen positiva en el Norte había trepado a los 60 puntos. Encuestas propias y ajenas marcan que su imagen también crece en el país. Pero que no se traslada a intención de voto.
Massa espera que eso suceda cuando se acerque la elección de octubre. El jueves, en la traffic que lo llevaba al aeropuerto de La Rioja, celebró otro dato aportado por una encuesta del oficialismo: que la imagen negativa de Scioli había superado a la positiva en la provincia de Buenos Aires. Un hecho inédito.
Desde la butaca de atrás, la diputada Graciela Camaño, su jefa de campaña, lo cortó en seco. “Esa es también tu deuda”, apuntó. Nadie la cuestionó: en las PASO, Massa quedó tercero en lo que debía ser su bastión territorial.
Massa recorrerá el conurbano esta semana y piensa rastrillarlo el último mes de la campaña. Su candidato a gobernador, Felipe Solá, reforzará el interior. También radicalizará su discurso: ya empezó a llamar “Heidi” a la candidata de Cambiemos, María Eugenia Vidal, porque “la muestran buena” en lugar de contar propuestas, acusó.
Sin embargo, mientras Massa recorría las provincias del Norte, su tropa quedó enredada en el debate más perjudicial: a quién apoyarían sus dirigentes si no entra en el ballottage. En un reportaje, la diputada Mónica López respondió que preferiría a Scioli, por ser peronista.
Gabriel Mariotto se atribuyó la autoría intelectual de esa frase. Allegados al vicegobernador bonaerense indicaron que fue la primera victoria de la Agrupación 10 de Agosto (llamada así por el día después de las PASO), inventada para repatriar massistas. López lo negó, pero reconoció charlas con el vice.
El problema para Massa es que la mayoría de los peronistas que lo acompañan piensan como López. De la Sota, hasta ahora, es el único que dio vuelta la ecuación. “La única forma de que el peronismo vuelva a vivir es que el kirchnerismo pierda”, le dijo el gobernador a la nacion el miércoles, en Jujuy. Después, en el acto, levantó la mano de Massa como su candidato.
Los auxilios del cordobés van más allá del proselitismo. Ayer recibió a Massa en Río Cuarto y no sólo lo paseó frente a los productores de la Sociedad Rural: lo invitó a dormir en su casa, gesto que un allegado a De la Sota se animó a calificar de “paternal”. Antes de lanzarse a un nuevo raid de caminatas, propuestas y palazos, Massa quizá aproveche la pausa para renovar calzado.



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