A partir del 10 de diciembre, el Senado y la Cámara de Diputados contarán con varias figuras rutilantes, ya sea por el protagonismo adquirido en los últimos 12 años, o por tener un apellido con historia política.
Un exvicepresidente, varios exministros y exgobernadores, además de dirigentes con peso ganado en la última década pasarán a formar parte de un Congreso que, según diversas fuentes consultadas por NA, tendrá «más juego propio» que en los años de gobierno kirchnerista.
La mayoría de esos nombres los aportará el oficialismo, que le reserva lugares en la Cámara de Diputados a dirigentes como Máximo Kirchner, hijo del matrimonio presidencial y líder de hecho de la agrupación La Cámpora.
De la mano del Frente para la Victoria también desembarcarán en la Cámara baja para los ministros de Planificación, Julio de Vido, y de Economía, Axel Kicillof, y para la exministra de Defensa y embajadora ante la OEA, Nilda Garré.
Otra banca será para el actual titular de la ANSeS, Diego Bossio, aunque el candidato presidencial del oficialismo, Daniel Scioli, anticipó que si llega a la Casa Rosada convocará al joven dirigente del instituto Gestar (think tank del peronismo oficialista) para que sea su ministro de Infraestructura.
En la misma situación se encuentra la actual ministra de Gobierno bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez, quien podría ocupar algún lugar en un eventual Gabinete naranja.
A la Cámara de Diputados volvería el secretario General de la Presidencia, Eduardo «Wado» de Pedro, uno de los camporistas de mayor influencia en la mesa chica del kirchnerismo, aunque existe la posibilidad de que le espere un destino ejecutivo en la provincia de Buenos Aires si gana Aníbal Fernández.
Tanto el mercedino como la sobrina nieta de Evita suenan por los pasillos del Congreso como posibles presidentes de la Cámara de Diputados en caso de asumir sus respectivas bancas, aunque tampoco pasa desapercibido el nombre del gobernador de San Juan, José Luis Gioja, una figura gravitante en el peronismo y cercano a Scioli.
En tanto, la oposición aportará nombres como el de Emilio Monzó, actual ministro de Gobierno porteño y armador político nacional del PRO, con presencia en la mesa chica del macrismo y un pasado como ministro del Gabinete bonaerense de Daniel Scioli.
Además del apellido Kirchner, habrá otros dos apellidos con historia política y ambos entrarían por el frente UNA de Sergio Massa: se trata de Cecilia Moreau, hija del operador radical Leopoldo Moreau (hoy en el kirchnerismo) y Marco Lavagna, hijo del exministro de Economía Roberto Lavagna.
En tanto, al Senado llegarán figuras como el radical Julio Cobos, quien ya tuvo su paso histórico por la Cámara con su recordado «voto no positivo» en el debate sobre la Resolución 125, cuando era vicepresidente de Cristina Kirchner.
De la mano del FpV asumirán también una banca el gobernador de Tucumán, José Alperovich, y el vicegobernador de Catamarca, Dalmacio Mera, mientras hay expectativas con lo que ocurra en la provincia de Santa Fe.
Es que allí el kirchnerismo tiene grandes chances de ganar dos bancas gracias a Omar Perotti, el intendente de Rafaela que logró en las últimas elecciones provinciales la mejor performance del peronismo local en más de diez años, mientras que detrás de él se codean para entrar al Senado el socialista Hermes Binner y el también peronista (hoy con el macrismo) Carlos Reutemann.
Otro nombre de relevancia que podría nutrir al Senado es el del exintendente de Corrientes y secretario de Deportes de la Nación, Carlos «Camau» Espínola, hombre leal al kirchnerismo puro pero cercano también a Scioli.
Finalmente, la diputada camporista Anabel Fernández Sagasti, podría quedarse también con una banca en el Senado y continuar así con el camino ascendente que la llevó en el último año a convertirse en una de las espadas más afiladas del kirchnerismo en el ámbito judicial.
Noticias Argentinas



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