Ahora es por el homicidio del anciano Espíndola. Hace un mes fue condenado a prisión perpetua por el crimen del chef. Y en 1999 lo habían condenado en La Rioja por matar a un homosexual.
En los próximos días Claudio Gil (43) podría sumar a su historial delictivo su quinta condena, la tercera por un homicidio. Este lunes comenzarán a juzgarlo en la Sala Tercera de la Cámara Penal por el crimen de Jorge Espíndola, el jubilado de 85 años que fue salvajemente apuñalado a traición entre el 6 y el 7 de marzo de 2014.
El crimen se produjo en la casa del anciano, ubicada en el barrio Camus, departamento Rivadavia, y las pruebas científicas en contra de Gil son contundente: debajo de las uñas de Espíndola quedaron restos de piel que los exámenes de ADN determinaron con altísima probabilidad que pertenecían a Gil.
Todo indica que fue en la desesperación del anciano por defenderse que rasguñó a Gil.
Espíndola tiene la marca asesina que Gil dejó en los otros crímenes: cuchillazos, a traición y a personas con las que mantenía un vínculo de mucha confianza.
Además de esa prueba genética, también a Gil le encontraron un teléfono celular que le habían robado en el homicidio a Espíndola.
Y una tercera prueba es el hecho de que las huellas con sangre de las zapatillas de Gil quedaron marcadas en la casa y hasta en la vereda de donde vivía Espíndola.
El tribunal de la Sala Tercera estará a cargo de Maximiliano Blejman y lo integrarán José A. Vega y Ernesto Kerman. Gil será defendido por Mónica Sefair, defensora oficial. Y está previsto que declaren como testigos 25 personas.
Gil viene de ser condenado a prisión perpetua por otro homicidio en San Juan.
Fue el tribunal de la Sala Primera el que lo condenó a prisión perpetua el 1 de abril último, al encontrarlo culpable del crimen del chef Carlos Echegaray (47).
Las pruebas tecnológicas fueron claves para atrapar a Gil: el cruzamiento de llamadas entre celulares lo ubicaron en la escena del crimen entre el 6 y el 7 de enero de 2014, la noche que el chef Echegaray recibió 8 puntazos.
Como a Espíndola, los peritajes determinaron que fueron a traición y por la esplada.
En 1999, Gil fue condenado a 12 años de prisión por homicidio simple en La Rioja. Allí mató de 19 puñaladas a Alberto Herrera, con quien también mantenía una relación pasional.
De ser hallado culpable en este nuevo juicio, Gil sumará su quinta condena. A los tres homicidios se le agregan una condena a los 20 años por robo de autos y privación ilegal de la libertad, por lo cual fue condenado a 9 años de prisión; y una condena a 9 meses de prisión por golpear y quemar a su propia madre, ahora fallecida. (Tiempo de San Juan)




