El Gobierno de Mauricio Macri y los ministros de Economía de las 23 provincias y de la Ciudad de Buenos Aires darán hoy el puntapié formal en la Casa Rosada a la discusión de una reforma en la ley de coparticipación, en pos de arribar a un reparto de fondos automáticos más equitativo y federal.
Sin embargo, la meta es ardua y amenaza con disparar tensiones entre Nación y las provincias, además de disputas incluso entre gobernadores.
La cita arrancará a las 17 y el encuentro será encabezado por los ministros del Interior, Rogelio Frigerio; de Hacienda, Nicolás Dujovne y de Finanzas, Luis Caputo.
Allí los funcionarios de Macri explorarán una propuesta de reforma que incluye la aplicación de coeficientes móviles -en vez de fijos- para definir el nuevo reparto, de la mano de una ecuación entre necesidad de gasto y capacidad fiscal.
La ingeniería anticipa polémica, y se liga con el intento de avanzar en una reforma tributaria integral. «Hay provincias que prácticamente no hacen nada en recaudación tributaria y recaudan muy poco de su potencial recaudatorio», resaltan desde Nación.
La discusión de una nueva ley de coparticipación -tras sucesivos y distorsivos parches- es una asignatura pendiente desde la reforma constitucional de 1997 y entraña desafíos de corte casi utópico, ya que requiere del aval de todos los gobernadores y de Nación para ser plasmada.
Pesa a las dificultades adicionales que entraña el año electoral, desde la Casa Rosada se esperanzan con arribar a un acuerdo técnico antes de fin de año, para un tratamiento parlamentario en 2018.
Por de pronto, la primera pulseada, la primaria, se centra en una distribución más justa de la torta entre Nación y las provincias. Luego viene otra, no menos engorrosa: la de cómo se dividirá la tajada de las provincias entre cada distrito.
En el primer entuerto, desde Nación admiten que están dispuestos a ceder recursos, en nombre del federalismo.
Hoy la distorsión es grande y las arcas nacionales se quedan con el 70% del reparto de tributos coparticipables, en detrimento de las provincias (que a priori recibirían en este concepto este año unos $730 mil millones).
En la segunda pulseada, en tanto, uno de los focos de discordia más fuertes brotará, en ese sentido, de la pretensión de la macrista María Eugenia Vidal de arrimar una mayor tajada de recursos para Buenos Aires.
Entre el intento de recuperar los puntos de coparticipación perdidos en la década del ’80 y de perforar el techo de $650 millones que sufre el Fondo del Conurbano desde 1997, Vidal apuesta a recibir $70 mil millones anuales extra en coparticipación, más allá de los $25 mil millones que le transfirió semanas atrás Macri en compensación por el congelamiento del fondo.
Pero la aspiración bonaerense choca con la de los otros gobernadores, que miran con desconfianza la estocada de Vidal y también argumentan que sus transferencias automáticas sufrieron un retroceso discriminatorio en los últimos años y merecen recuperar terreno perdido.
Bajo ese parámetro, incluso desde varios distritos -como el caso de Chubut y Mendoza- se disputan el título de ser «la segunda provincia más perjudicada» en el reparto, detrás de la de Buenos Aires.
«Buenos Aires es la más perjudicada y segunda Mendoza; tenemos que volver a ponderar mejor», señaló en las últimas horas el mendocino radical Alfredo Cornejo, además de remarcar que «la única forma de lograr consenso es que el Estado nacional ponga los recursos que falta».
«Al pasar de un régimen al otro las dos únicas provincias más perjudicadas fueron Chubut y Buenos Aires, generando que todo el resto del país se viera beneficiado con lo que distribuyó Nación», sostuvo por su parte, días atrás, el chubutense y peronista crítico Mario Das Neves. «No salgo de Casa Rosada si no mejoran la coparticipación», enfatizó.
Desde la propia Casa Rosada -en boca del subsecretario de Relaciones con Provincias del Ministerio del Interior, Paulino Caballero- anticipan que si avanza la reforma Buenos Aires percibiría al menos un 35% más de fondos automáticos que en la actualidad, para compensar el retroceso en materia de puntos. Pero también insiste en que «ninguna provincia va a recibir menos de lo que recibe» actualmente en el reparto de impuestos.
En paralelo, los gobernadores pretenden plantear la necesidad de avanzar en la devolución retroactiva del 15% de coparticipación que se dejó de retener para ANSES.
La expectativa entre mandatarios y sus ministros de Economía es grande. «Nuestra postura será la de escuchar y mientras no perdamos recursos vamos a estar de acuerdo: lo que no vamos a aceptar es una pérdida de los recursos», señaló el mandatario rionegrino Alberto Weretilneck.





