La «suerte» juega a favor del justicialismo por la desastrosa gestión del presidente Mauricio Macri. De no ser por ello, a esta hora el oficialismo gobernante sería historia.
A principios del año pasado, el peronismo daba por descontado que el nuevo gobierno en La Rioja sería macrista porque todo jugaba a su favor. Hasta que la verdad superó la realidad que había sido construida por los grandes medios.
Hoy el oficialismo, que lo es desde 1983, está lleno de egos de una dirigencia que fue y cree que lo sigue siendo porque está convencida que los males de Macri los limpia de todos los pecados.
La decisión del gobernador Sergio Casas de suspender las elecciones del 12 de mayo, a raíz del cachetazo de la Corte, hizo que el peronismo perdiera la brújula, ya que antes había un horizonte: mantener el poder provincial.
Por estos días, el silencio de Casas sobre la fecha de las elecciones y la contratación de un gurú para que sea quien diga lo que debe hacer el justicialismo, abrió una grieta peligrosa.
Todos saben en privado que el gobernador pretende armar la fórmula a gobernador y vice. Además está en su derecho y que una de las bendecidas es Florencia López, la intendenta de Arauco. Sin embargo, no lo oficializa para que no haya enojados o enojadas.
Dentro de ese marco, el peronismo tiene un jardín de bonsái (árboles pequeños). Algunos dirigentes transmiten ser dueños de los votos cuando la política ha cambiado para bien o mal. Ya no hay caciques debido que la sociedad descree de la política y es un discurso social en crecimiento.
Muchos bonsái (dirigentes) están lejos de los votantes. Aparecen en fotos de vacaciones en bodegas mendocinas abrazados de bellas mujeres u otros en la ostentación en una provincia chica (que casi todos se conocen).
No hablar de aquellos que alquilan una pequeña habitación para aparecer con mansiones en country. Pero no son dirigentes públicos sino son empleados de estos, que muchos no son conocidos, salvo en el mundo político.
El peronismo debe dejar de lado la intolerancia de los egos en una provincia que el 100% vive del Estado y encontrar otra vez el rumbo en una Rioja peronista, a pesar que el capitalino votó convencido por Macri y hoy lo oculta en los sondeos. Y fundamentalmente ubicarse dentro del bosque porque los bonsái son bellos, pero no tienen votos.





