Falta poco para que se visualice la estrategia electoral del peronismo que será el eje de campaña de la oposición, aglutinada en Cambiemos y en el justicialismo no casista.
Hasta este martes, Sergio Casas dilató cualquier decisión en torno al proceso electoral. Ganó tiempo hasta con la contratación del consultor cordobés Mario Riorda, que el propio gobierno se encargó de bajarle las expectativas a su trabajo final.
Hoy en la cancha desde las filas del peronismo están lanzados como precandidatos a gobernador: Luis Beder Herrera y Alberto Paredes Urquiza como referentes del justicialismo disidente, y Ricardo Quintela como hombre de la ex mesa chica casista, aunque está dentro del bloque de diputados oficialistas.
Ninguno de los tres convencen al gobernador, quien tiene la lapicera y la chequera para afrontar las elecciones, sin fecha. Por lo menos eso se encarga de decir el casismo cuando se le pregunta sobre si los disidentes serán repatriados.
Florencia López es la intendenta de Arauco. Una joven abogada que llegó a la política por el ex jefe comunal y ex diputado provincial Nicolás Martínez. Luego tomó vuelo propio y se asoció con Beder Herrera cuando estaba dentro de la Legislatura, y hoy es una mujer que entra al despacho del gobernador casi sin pedir permiso.
López -hija de juez- fue quien avaló que Casas buscara otro mandato, hasta que la Corte «cortó» los sueños reeleccionistas. Ella asegura que no es la elegida y hasta dijo en Aimogasta que buscará la reelección. Pero todos dudan, hasta ella.
La intendenta cuenta con algo que la diferencia hasta de Casas: ambición de poder. No la asusta en ocupar el despacho del gobernador y todos en el peronismo conoce bien que llega a los objetivos.
Con su casa en la zona del Parque de la Ciudad y la vida privada en la Capital se puede decir que su objetivo es la Casa de Gobierno. Sin embargo, tiene el escollo del peronismo tradicional.
Tiene el aval de la mayoría de los intendentes, aunque es una desconocida en la Capital, el principal bastión electoral de la provincia. Los legisladores no piensan los mismos que los jefes comunales. Pero si Casas lo ordena, habrá que ver cómo se acomoda el peronismo, ya que la caja manda desde 1983.





