En el peor momento de Macri, Cambiemos puede ser gobierno por el desangrado del PJ

“Seguimos recorriendo la provincia dando respuestas concretas a los riojanos que no encuentran soluciones en un Ejecutivo provincial encerrado hace meses en discutir candidaturas”.

La frase pertenece al senador nacional por Cambiemos, Julio Martínez, ex ministro de Defensa del presidente Mauricio Macri. Ese pensamiento se escucha en distintos sectores sociales que no encuentran contención dentro del gobierno que está infectado por una puja interna, que se avivó luego del fallo de la Corte Suprema de Justicia.

A raíz del cachetazo de la justicia al gobernador Sergio Casas, el peronismo perdió el rumbo político, ya que el casismo busca mantener el poder hasta el 10 de diciembre y puso en punto muerto la fecha de las elecciones y la fórmula del Partido Justicialista.

Al macrismo riojano nadie de la discute nada y de acuerdo a los últimos sondeos, Martínez está mucho mejor que Macri, golpeado en su imagen negativa.


Casas que se había transformado en el gran electoral empezó a sentir la interna en su imagen y cayó un 12% desde el fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Como siempre sucede, el gobierno se encerró con los suyos en los despachos para garantizarse una salida airosa de la gestión, pero la inacción en tiempos de crisis se nota en las calles. Ya no le alcanza a Casas acusarlo a Macri, como éste lo hace con Cristina, ya que fueron elegidos para gobernar en todos los oceános.

En este escenario, el radicalismo -mayoritario en la estructura macrista- mira el desangrado peronista y se instala como serio aspirante a la gobernación con o sin su socio natural, el peronista disidente Alberto Paredes Urquiza.

La misma sensación se dio cuando el ex gobernador Luis Beder Herrera tomó malas decisiones políticas en el armado electoral de las dos últimas elecciones legislativas. Allí el peronismo fue el gran perdedor.