noticias

No fueron cacerolas, fueron velas para protestar

Por Eduardo Nelson German · 28 de abril de 2020 · 10:15

94453344_3081298531933159_7152746115652124672_n

A pesar de ser una tierra festiva, el silencio es lo que vence a la hora de transmitir enojo en las protestas sociales.

Salvo la marcha que lideró Miguel Ángel Asís como referente de la Asociación de Trabajadores Provinciales, el riojano se mantiene distante de los hechos que conmueven, como podrían ser las movilizaciones de las Madres del Dolor.

Anoche los vecinos de los tradicionales barrios Facundo Quiroga y Vargas prendieron velas para que se escuche su voz sobre que no aceptan que ubiquen internos del Servicio Penitenciario Provincial en el Polideportivo de Vargas. Fue a raíz del intento de motín en el Servicio que dejó un sector inhabitado por el incendio de colchones.

Según el gobierno, hoy están alojados una decena de detenidos por violencia de género.

No hubo cacerolas ni bombos, solamente dieron una señal concreta de rechazo a las decisiones políticas que toma el gobierno de turno y especialmente la Secretaría de Derechos Humanos.

Con todos los vecinos encerrados por el aislamiento obligatorio, los mismos están atentos a los hechos cotidianos como la revuelta del Servicio Penitenciario que dejó en carne viva la gravísima situación carcelaria con internos que cumplen sus condenas en hacinamiento.

Todos los gobiernos se comprometen a la construcción de un nuevo penal, pero hoy el país ni la provincia están en condiciones financieras para concretarlo.

La puja interna de un gobierno también se trasladó en el manejo del Servicio entre el Ministerio de Seguridad y la Secretaría de Justicia, luego de los movimientos internos en la Policía que han generado ruido político en las esferas de poder.

La situación del Servicio Penitenciario es la continuidad de políticas mal aplicadas, como ya pasó con el sistema sanitario que no pudo contrarrestar el avance de la endemia del dengue, cuyas cifras oficiales se aproximan a los 4.500 en la capital riojana.

Hoy La Rioja está enfrascada en dar batalla a la pandemia del coronavirus con 51 casos oficiales y seis muertes, mientras se extendió la cuarentena sin actividad hasta el 10 de mayo, que nadie garantiza que esa fecha se produzca un levantamiento de la medida.

El gobierno está cómodo con tener a la gente en sus hogares, ya que no tiene otros reclamos, como salariales, más allá que día a día quedan en el camino comercios o Pymes que no pueden seguir con vida y se irán conociendo los casos cuando se levante el telón de esta larga historia de la pandemia.

Mientras el jueves ya estarán depositados los salarios estatales, como se comprometió la Casa de Gobierno, el horizonte quintelista es nuboso porque la Nación está muy complicada con un financiamiento que solo se basa en el uso de la maquinita, es decir la emisión de dinero con cifras asombrosas.

Así mantiene la paz social, aunque en un futuro próximo se verán los resultados, que no serán alentadores porque los que saben avisan sobre un espiral inflacionario para el segundo semestre del año.

A más de cuatro meses de haber asumido, el gobernador Ricardo Quintela padece los males de la pandemia, la endemia y también la ceguera ante conflictos que están a la vista de todos y no se quieren ver, como sobre el penal.

Ya se fue Emanuel Akiki de una área de control de comercios con un duro pronunciamiento que desnudó la vida interna de la Casa de Gobierno, como así también la remoción o cambios dentro de la plana mayor de la Policía en tiempos adonde se han acrecentados los hechos policiales: hubo el robo a una distribuidora en plena cuarentena e innumerables delitos en los últimos días en la ciudad.

El intento de motín fue la frutilla al postre, a raíz que no se han respetado los compromisos políticos para la liberación de presos y la falta de justicia por estos días.

Con una mega estructura que resiste en reducirse, mientras que el común de la gente trata de llegar a fin de mes, el gobierno además decidió hacer política en el interior sin respetar la cuarentena, como sucedió ayer en Chilecito con el desembarco del área social y hoy continuará con la entrega de algunas viviendas sociales para dar muestras que hay vida más allá del coronavirus.

Sin embargo, los funcionarios se muestran inmunes a la pandemia, ya que al regresar desde el interior a la capital deberían internarse en algún hotel alquilado como la hace el resto de los humanos de la provincia.

El gobierno remarcó en su agenda que las velas que se encendieron en la zona norte de la ciudad son señales silenciosas que algo no está funcionado en La Rioja, aunque el estilo riojano no es la utilización de las cacerolas, hasta ahora.