En septiembre de 2010 Enzo había ingresado al Sanatorio Rioja por una presunta peritonitis, que derivó en una cirugía de la cual no despertó. Alejandro Gallo relató cada detalle de lo ocurrido durante la causa que no tiene sentencia firme.
El padre de Enzo Gallo, comenzó el relato del terrible hecho que terminó con la vida de su hijo, afirmando que «el asesinato de Enzo nos permitió poner a la luz de la sociedad ciertos negocios en el sistema de salud, tanto público como privado, donde generaban cirugías, necesarias o no, con el solo fin económico. Tenían la tranquilidad de que quienes los realizaban, si salía mal y alguien moría, los peritos que tenían que verificar el daño denunciado, es decir funcionarios del sistema judicial de la provincia, eran los mismos dueños de las clínicas».
Gallo explicó a Multiplataforma Fénix que «caímos en una trampa, una vez que fue asesinado nos dimos cuenta que fuimos engañados, fuimos a una consulta y terminaron llevándolo a cirugía, logramos probar a través de una autopsia que el niño estaba sano, iniciamos una denuncia penal, solicitamos allanamientos del hospital Enrique Vera Barros y del Sanatorio Rioja, donde detectamos que no había historia clínica, porque Enzo no había estado internado».
Sin embargo, Gallo afirmó que lograron probar que seis meses después, médicos del Vera Barros falsificaron una historia clínica, como también lo hicieron en el Sanatorio Rioja, «el escribano pudo detectar cómo armaron cerca de las 11 de la noche la historia clínica de Enzo, cuando lo habían matado a las 5 de la tarde» explicó.
Después de un año de la muerte de Enzo, Alejandro comentó que el doctor De La Fuente, «uno de los que participó en el homicidio, se quebró con toda una serie de situaciones vergonzosas para el sistema de salud y contó cómo fue el engaño y cómo lo obligaron a Malamud y otros médicos más a que mientan». Con esa declaración lograron la detención del cirujano Enrique Paliza y el anestesista Jorge Copari. Pero Gallo comentó que, al poder manejar las pruebas, éstos «siguieron demorando la causa con trampas y al caer detenidos se apuraron a organizarse con agrupaciones médicas, para engañar a la comunidad diciendo que se los acusaba de una mala praxis, cuando en realidad los acusamos de un homicidio simple con dolo eventual, porque había habido una estafa económica que llevó a la muerte de Enzo».
No hubo acto médico, porque no había ni historia clínica ni atención para con Enzo, por lo que desaparecieron el apéndice de Enzo y un año después la Corte Suprema acreditó que el apéndice había sido robado y que además habían destruido muestras de ADN. «Acreditamos también que se robaron muestras anátomo-patológicas de Enzo que habíamos solicitado para hacer un peritaje. El informe de la Corte decía que las personas que lo tenían, destruyeron con productos químicos el ADN de los tejidos, es decir que lograron enviar el tejido de otra persona, pero no se podía determinar quién era, porque al destruir el ADN, no pertenecía a nadie». No obstante ello, continuó Gallo, «logramos probar estos delitos en la Corte, pero cuando el informe con todas las pruebas viajó de la Corte hacia La Rioja, lo robaron y desapareció de Tribunales».
Luego de tantas idas y vueltas, injusticias y periplos, Gallo expresó que «esperamos con ansiedad ese juicio porque Enzo se lo merece, nuestra familia y la sociedad riojana y argentina se lo merece, y la salud merece un fallo. Cuando los asesinos de Enzo fueron detenidos en octubre de 2011, tuvimos que soportar toda la presión de las corporaciones médicas, que marcharon en contra de un niño asesinado, porque fueron engañados, pero fueron médicos los que se quebraron y contaron lo que le hicieron a mi hijo entre Copari, Paliza, Rossi, Juárez, Piccoli, Zalazar, Montiveros; una médica jefa de terapia intensiva del Sanatorio Rioja, contó cómo mi hijo estaba muerto en el quirófano, lo tenían escondido y lo querían llevar simulando que seguía vivo a terapia intensiva y ella se negó rotundamente».
En las últimas declaraciones de la entrevista, Gallo sostuvo dolido que «lo que pasó con Enzo es un asesinato en curso, porque desde el día que lo mataron, hasta hoy, no solamente he perdido un hijo, he perdido la alegría, he perdido vida, me he desfinanciado, he sufrido todo tipo de persecución y una verdugueada atroz de parte del Estado». Por eso estimó que la justicia «tendría que estarme buscando después de todo lo que trabajé para demostrar la verdad, ellos me tendrían que buscar para lograr una sentencia y lavar las culpas que ellos cometieron, pero soy yo el que tiene que empujar para que la justicia de una vez por todas funcione, lo que hoy vemos nos da vergüenza, es hora que los asesinos de Enzo y la justicia le pidan disculpas a la sociedad riojana y se limpie esa marca, respecto a la forma ilegal y corrupta en la que se manejan».





