Mario González, presidente de COVIAR y titular de la Cámara Riojana de Productores Agropecuarios (CARPA), apoya la eliminación de 973 normas «arcaicas» del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Sin embargo, advierte que la falta de controles clave puede «estirar volúmenes» y saturar el mercado, exigiendo que el vino argentino mantenga su prestigio mundial.
La reciente decisión del Gobierno nacional de desregular la industria vitivinícola, mediante la derogación de 973 normas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), ha sido recibida por el sector de La Rioja con un apoyo cauteloso pero firme. La industria, que es un pilar económico en la provincia, considera que el tijeretazo a la burocracia era necesario, pero advierte sobre los peligros inminentes que la falta de controles puede generar.
Mario González, quien lidera la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y la Cámara Riojana de Productores Agropecuarios (CARPA), explicó que la gran mayoría de las normas eliminadas eran «totalmente antiguas, arcaicas» y no tenían un impacto directo en la operación normal de la vitivinicultura.
La postura de La Rioja: «No se trata de respaldar una decisión política sino de analizar concretamente cuál es el impacto. En su gran mayoría, la desregulación es positiva».
La trazabilidad, el «Talón de Aquiles» que genera preocupación
A pesar del visto bueno general, González expuso que existen «tres o cuatro puntos clave» que preocupan a toda la industria y que se vinculan directamente con la trazabilidad y la genuinidad del producto.
La trazabilidad es la capacidad de rastrear un producto en toda su cadena de suministro, un factor que garantiza la calidad del vino argentino en los mercados internacionales. El riesgo, según el titular de COVIAR, es mayúsculo si no se actúa con cautela:
- Riesgo de fraude: «Al no tener ciertos controles, se puede correr el riesgo de que se pueda incursionar en algunos fraudes».
- La dilución del vino: La falta de garantías de trazabilidad podría llevar a «estirar volúmenes de cualquier otra forma o, por el contrario, diluir el vino a partir de una mayor graduación alcohólica».
- Saturación del mercado: El riesgo de producir un volumen mayor al normal podría sobresaturar el mercado, lo que llevaría a una «caída de los precios».
El sector riojano insiste en que, si bien la desburocratización es valorada, «estamos en Argentina y no en Suiza», por lo que se necesitan ciertos controles para que el vino argentino «siga teniendo el prestigio que tiene en el mundo» y los consumidores mantengan la confianza en lo que compran. La industria vitivinícola exige una revisión urgente al Gobierno nacional sobre estos puntos antes de que el nuevo escenario descontrolado afecte la economía de los productores.





