El diputado provincial electo sintetizó la frustración del peronismo local ante la victoria libertaria en la Capital, al señalar la contradicción de que el electorado responsabiliza a la Provincia por la crisis, pero elige al proyecto nacional que, según el oficialismo, es el causante de la pérdida de empleos y el cierre de fábricas.
La renuncia de Gonzalo Becerra a su banca de concejal para asumir como diputado provincial no solo generó un cambio en el Concejo Deliberante (con la asunción de Milagros Rezinovsky del Movimiento Evita), sino que también sirvió como plataforma para un crudo diagnóstico sobre la crisis política que vive el oficialismo riojano tras las elecciones de octubre.
El legislador electo condensó en una frase la principal frustración del peronismo local:
«También veo que nos piden que solucionemos y después votan a Milei, sin saber mucha gente que se ha quedado sin empleo por políticas económicas nacionales y nos pide que resolvamos mientras cierran fábricas.»
El foco en la contradicción: cierre de fábricas vs. voto castigo
La declaración de Becerra subraya la paradoja política que enfrenta el gobernador Ricardo Quintela y su equipo en el contexto del ajuste nacional:
- Demanda local de soluciones: La ciudadanía ejerce una presión directa sobre el Gobierno provincial para resolver problemas cotidianos, como el alto costo de vida (una Canasta Básica Total de $1.245.877 en octubre), la caída del poder adquisitivo y la falta de empleo.
- El «voto castigo» al oficialismo: Pese a señalar a la Provincia como responsable de la crisis, el mismo electorado en las grandes concentraciones urbanas, como Capital, opta por el proyecto político de Javier Milei, cuya política de desregulación y apertura de importaciones es señalada por los propios industriales riojanos como el motor de la pérdida de empleos.
Becerra validó esta contradicción al mencionar el cierre de fábricas, un punto que el vicepresidente de la UNIR (Unión de Industrias Riojanas), Juan Carlos Serrano, había advertido, al denunciar que la competencia desleal de plataformas como Shein y Temu, facilitada por la baja de aranceles, ya había provocado la pérdida de unos 400 puestos de trabajo en el sector industrial riojano.
Para el peronismo, el desafío es claro: la gente pide soluciones a la Provincia por problemas generados por la Nación, pero castiga al gobierno provincial con su voto, profundizando la necesidad de «volver a las situaciones de los temas que la gente nos plantea» y encontrar un discurso que rompa el «miedo» que, según Becerra, se generó en la campaña electoral.





