Gustavo Castro, titular de FONIVA, trazó un panorama sombrío para el sector de la confección. Criticó la apertura de importaciones, la falta de consumo y apuntó contra Martín Menem por la ausencia de gestión ante el cierre de fábricas. «No somos una prioridad para el gobierno nacional», sentenció.
El sector textil atraviesa una de sus crisis más profundas de los últimos años y La Rioja, polo histórico de esta industria, no es la excepción. Gustavo Castro, secretario general de la Federación Obrera de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA) en la provincia, encendió las alarmas sobre el desplome de la actividad, la destrucción de empleo genuino y la falta de políticas de protección para la producción nacional.
«Hoy lamentablemente es una situación muy complicada. De dos años para atrás, la situación se ha ido complicando cada vez más», aseguró el dirigente gremial, quien explicó que la caída del poder adquisitivo ha golpeado directamente al corazón de la industria: «Al no haber consumo, la gente no tiene plata y no gasta en una prenda».
El escenario se agrava por lo que Castro define como una «competencia totalmente desleal». El sindicalista apuntó directamente contra la apertura de importaciones y el auge de plataformas de compras internacionales. «Acá te sorprendería la cantidad de gente que compra a través de plataformas chinas. Vienen prendas que no pagan ningún impuesto, mientras que acá la fábrica y los trabajadores tienen que pagar cargas sociales e impuestos», explicó, detallando que cerca del 50% del costo de una prenda nacional corresponde a carga impositiva.
La sangría del empleo en números
Las estadísticas presentadas por FONIVA son contundentes. A nivel nacional, el sector ha perdido 15.000 puestos de trabajo. En La Rioja, el impacto es devastador: «Hemos perdido 420 puestos de trabajo en nuestro sector, que son puestos que no se recuperan. No es gente que va y encuentra trabajo en otro lado», lamentó Castro.
Actualmente, el rubro de la confección en la provincia sostiene a unos 890 trabajadores registrados, pero la estabilidad de gran parte de ellos pende de un hilo. «Están en riesgo cerca de unos 150 o 200 puestos más. Hay cinco empresas que están fraccionando los pagos y estamos viendo cómo llegamos al pago de fin de año y aguinaldo», advirtió el gremialista.
Entre los golpes más duros al parque industrial riojano, Castro mencionó el cierre de la empresa Luxo y de Bulcalar en Sanagasta, lo que significó la pérdida de decenas de empleos en comunidades donde la oferta laboral privada es escasa.
Críticas a la Ley Bases y a la dirigencia política
Consultado sobre el impacto de las nuevas normativas laborales impulsadas por la administración de Javier Milei, Castro fue tajante: «La Ley Bases no ha generado una catarata de empleo, lo que ha generado es una mayor cantidad de despidos y que cierren un montón de empresas».
En este contexto, el titular de FONIVA lanzó una dura crítica hacia los representantes libertarios de la provincia, apuntando directamente al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. «El señor Martín Menem, al igual que los otros que han sido elegidos, nadie se acercó a saber de la problemática que hay en el Parque Industrial. No les interesa nada el cierre de las empresas», disparó.
Para Castro, el futuro inmediato es desalentador si no hay un cambio de rumbo que proteja el trabajo registrado frente a la informalidad y la importación indiscriminada. «Lamentablemente no somos una prioridad para el gobierno nacional. Priorizan más que entren algunos dólares o cosas importadas a que se mantenga la industria nacional», concluyó.