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El debate por el Presupuesto 2026 vuelve a foja cero: Milei pone a prueba a los gobernadores y La Rioja insiste por la coparticipación

Si el Congreso no sanciona la ley antes de fin de año, el Gobierno deberá prorrogar el Presupuesto por tercera vez consecutiva. La Casa Rosada espera al recambio legislativo para negociar desde una posición de fuerza, mientras las provincias reclaman deudas y fondos clave.

El debate por el Presupuesto 2026 quedó al borde del abismo. Con el cierre de las sesiones ordinarias este domingo, los dictámenes de la «ley de leyes» perderán vigencia y la discusión volverá a foja cero. Esta demora no es casual: es parte de una estrategia de Javier Milei que pone en jaque las finanzas provinciales, con La Rioja en la primera línea de los reclamos por los fondos coparticipables.

Si el Presidente no convoca a sesiones extraordinarias, el Congreso tendrá apenas 21 días —a partir del 10 de diciembre— para tratar el proyecto con la nueva composición de las cámaras. De lo contrario, ocurrirá un hecho histórico: el Ejecutivo reconducirá por tercer año consecutivo el Presupuesto diseñado por Sergio Massa en 2022, lo que le otorgaría una discrecionalidad absoluta en el manejo de los recursos.

El reclamo clave de La Rioja

En el centro de la negociación están los gobernadores, que exigen concesiones a cambio de los votos. Mientras 13 provincias reclaman deudas con las cajas previsionales y un reparto más equitativo de los ATN, La Rioja mantiene un pedido puntual y diferenciado sobre la coparticipación.

Junto con la Ciudad de Buenos Aires (CABA), la provincia es uno de los distritos que exige una reparación histórica en el goteo de recursos federales. Sin un Presupuesto 2026 aprobado que contemple explícitamente estos fondos extra o el reconocimiento de la deuda, las cuentas provinciales quedarían supeditadas a la «lapicera» de la Casa Rosada y a las transferencias discrecionales, justo en un año donde la obra pública sigue siendo una variable de ajuste.

La estrategia libertaria: esperar al 10 de diciembre

El oficialismo había logrado dictamen en la comisión que preside “Bertie” Benegas Lynch, pero decidió congelar el tratamiento. El cálculo político es simple: a partir del 10 de diciembre, con los nuevos legisladores en sus bancas, La Libertad Avanza tendrá una posición más ventajosa y necesitará hacer menos concesiones a la oposición dialoguista para aprobar la ley.

Sin embargo, los tiempos apremian. El Congreso estará paralizado entre el 30 de noviembre y la asunción de los nuevos diputados. Si Milei convoca a extraordinarias recién para la segunda mitad de diciembre, el margen para negociar, dictaminar y aprobar la ley en ambas cámaras (con Navidad y Año Nuevo en el medio) es prácticamente nulo.

Un Presupuesto viejo o discrecionalidad total

Si no hay ley, el Gobierno prorrogará nuevamente la hoja de ruta de 2022. Aunque en público todos coinciden en que «Argentina necesita un presupuesto» para dar señales a los mercados y al FMI, en la intimidad del poder admiten que la reconducción le da a Milei un poder de fuego inédito para disciplinar a las provincias.

Los gobernadores esperan un gesto del ministro del Interior, Diego Santilli, pero la respuesta se demora. Si el oficialismo no cede en los pedidos de obras y financiamiento, la oposición amenaza con bloquear la ley o devolver gentilezas frenando la Modernización Laboral.

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