La secretaria de Trabajo provincial, Miriam Espinosa, confirmó que firmas clave solicitaron procedimientos preventivos de crisis. La caída del consumo y la apertura de importaciones golpean de lleno a las fábricas locales. Ya cerraron seis plantas desde el cambio de gestión nacional.
La crisis económica nacional impacta con fuerza en el tejido industrial de La Rioja. A pocas semanas de fin de año, el panorama es sombrío para miles de trabajadores del sector privado: varias empresas ya notificaron a la Secretaría de Trabajo que no podrán afrontar el pago del aguinaldo y las vacaciones en los plazos legales.
La confirmación llegó de la propia secretaria de Trabajo de la provincia, Miriam Espinosa, quien trazó un diagnóstico alarmante sobre la situación actual del Parque Industrial y otras zonas productivas. «Tenemos empresas importantes que ya nos avisaron que van a necesitar un compás de espera para cumplir con sus obligaciones salariales de diciembre», admitió la funcionaria.
El caso testigo que encendió las luces de alerta es el de La Riojana, una firma emblemática del interior provincial. Según Espinosa, la empresa recién pudo cancelar los sueldos de octubre este martes 25 de noviembre, casi al límite del mes siguiente. «El lunes tendremos una audiencia clave para saber qué pasará con los sueldos de noviembre y el medio aguinaldo. La preocupación es real», señaló.
El golpe al bolsillo y la producción
El argumento que se repite en los despachos oficiales y en las presentaciones de las compañías es unívoco: una retracción estrepitosa del consumo. Las empresas aducen que las ventas se desplomaron y que la cadena de pagos se estiró a plazos insostenibles de 90 o 120 días.
A este combo letal se suma la apertura de importaciones, una política nacional que, según Espinosa, «incide negativamente y mucho» en la provincia, afectando especialmente a la cadena textil, desde la fabricación de hilados hasta la confección de prendas terminadas.
Cierres y despidos
El dato más duro que arrojó el relevamiento oficial es el cierre definitivo de fuentes de trabajo. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, seis empresas bajaron sus persianas en La Rioja. Entre las más recientes figuran Solarte (que pagó el 100% de las indemnizaciones), Luxo y Vulcalar, esta última en la localidad de Sanagasta.
«La ecuación es simple y dolorosa. Los empleadores ven que las políticas de ajuste se van a profundizar y deciden cortar por lo sano», analizó Espinosa, quien cuestionó duramente la falta de actualización de las leyes laborales en favor del trabajador y el foco puesto únicamente en beneficiar a los grandes conglomerados.
Mientras tanto, la Secretaría de Trabajo intenta contener la sangría mediante audiencias y la gestión de los Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC), aunque admiten que el margen de maniobra se achica mes a mes frente a un escenario nacional adverso que no da señales de reactivación.





