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Dramático diagnóstico en Chilecito: alertan por un «colapso productivo» tras el despido de 800 obreros y un impuestazo del 600%

La Cámara Comercial de la segunda ciudad de la provincia emitió un diagnóstico lapidario sobre la economía local; advierten sobre la «extrema gravedad» de la situación ante el despido de 800 trabajadores de la Curtiembre, la paralización de fábricas estatales y un «impuestazo» superior al 600%


Si la capital riojana es el centro administrativo del poder, Chilecito ha sido históricamente su corazón productivo. Sin embargo, ese corazón hoy late con arritmia. La Cámara Comercial de Chilecito rompió el silencio institucional para emitir una advertencia que retumba en los despachos del gobernador Ricardo Quintela: el departamento atraviesa un escenario de «extrema gravedad» que amenaza con desintegrar el tejido social y económico de la Perla del Oeste.

El comunicado de la entidad no es un mero reclamo sectorial; es una radiografía de una crisis sistémica. El documento describe una tormenta perfecta donde convergen la recesión nacional, la retirada del Estado en la obra pública y una presión fiscal provincial y municipal que asfixia a los pocos sobrevivientes del sector privado.

El cementerio industrial y la incertidumbre estatal

El punto más doloroso del informe es el deterioro del empleo genuino. La Cámara puso cifras al drama social: la crisis de la Curtiembre ha dejado en la calle a más de 800 familias, un golpe demográfico devastador para la escala de la ciudad. A esto se suma el cierre de la planta de jugos en sobres y la paralización de las fábricas de calzado, con la pérdida de otros 150 puestos de trabajo.

Pero el diagnóstico va más allá y apunta a una de las banderas de la gestión de Quintela: las empresas estatales. La entidad advirtió sobre la «incertidumbre» que rodea a más de 15 plantas industriales administradas por el Estado. Lo que otrora se presentó como un modelo de reactivación, hoy es percibido por el comercio local como un esquema insostenible que cruje ante la falta de fondos.

Obras fantasmas y desconexión

La parálisis de la obra pública durante todo 2025 ha sido el tiro de gracia para la economía circular del departamento. Proyectos emblemáticos que alimentaban la esperanza de desarrollo, como el nuevo Hospital y la estratégica ruta La Rioja–Chilecito, se encuentran detenidos.

La frenada en la construcción de viviendas no solo afecta el déficit habitacional, sino que ha dejado sin sustento a cientos de albañiles y técnicos que volcaban sus ingresos en el comercio local. La infraestructura proyectada, que prometía integrar a Chilecito con el corredor bioceánico y potenciar el turismo, hoy son esqueletos de hormigón que atestiguan la sequía de fondos nacionales y la impotencia presupuestaria provincial.

Asfixia fiscal y la «competencia desleal»

Mientras la actividad se desploma, la presión tributaria se dispara. La Cámara denunció un «impuestazo» con subas superiores al 600% en tasas provinciales y municipales, sumado a la revaluación de inmuebles y automotores.

Esta ecuación ha generado un fenómeno colateral: el auge de la informalidad. Los comerciantes establecidos advierten que, ante la imposibilidad de afrontar los costos laborales y fiscales, el mercado se está volcando hacia una economía «en negro», sin controles ni tributos, que termina de hundir a los negocios legales.

El mensaje final desde el oeste riojano es un ultimátum. Sin medidas urgentes para aliviar la carga impositiva y reactivar el consumo —hoy deprimido por salarios que no cubren la canasta básica—, Chilecito corre el riesgo de transformarse en una ciudad dormitorio, dependiente de un empleo público que, como ya advirtió el gobierno provincial, tampoco tiene margen para dar aumentos.

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