Sociedad

La ciudad y la universidad: Molina impulsa un polo ferial en el campus y reabre con cautela el debate por la apertura de calles

Por Eduardo Nelson German · 30 de noviembre de 2025 · 19:48

El intendente busca reconvertir el predio universitario bajo el concepto de «paseo peripatético»; la cautela política frente al viejo reclamo urbano para descongestionar el tránsito y el guiño de gobernabilidad a la rectora Álbarez Gómez


La relación entre el municipio de la Capital y la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) parece entrar en una etapa de deshielo y pragmatismo urbano. El intendente Armando Molina ha decidido avanzar sobre el campus universitario, no con maquinaria vial, sino con una propuesta de integración cultural y ciudadana. El jefe comunal anunció la intención de habilitar un espacio ferial en el Paseo de los Olivos, ubicado dentro del predio de la casa de altos estudios, una iniciativa que busca derribar los muros simbólicos entre la academia y la ciudad.

La propuesta, gestada en colaboración con la exfuncionaria Vanesa Córdoba, no se limita a la instalación de puestos comerciales. Molina apeló a una retórica elevada para fundamentar el proyecto: rescató el concepto de la escuela peripatética de Aristóteles. La idea es que el Paseo de los Olivos funcione como un lugar donde el tránsito, la caminata y la reflexión se fusionen con la actividad ferial. «Es una visión interesante sobre las ferias, un lugar de encuentro», definió el intendente, buscando darle un barniz intelectual a la ocupación del espacio público.

El tránsito: la discusión inevitable

Sin embargo, detrás de la agenda cultural subyace una tensión urbana no resuelta: la conectividad vial. La ubicación estratégica de la UNLaR, que a menudo funciona como un tapón en la trama urbana, volvió a ponerse sobre la mesa. Molina reconoció que la apertura de calles internas para descongestionar la saturada avenida San Francisco es una «demanda de la ciudad» y una necesidad técnica para el ordenamiento del tránsito.

No obstante, el intendente mostró sus cartas con extrema prudencia política. Consciente de la sensibilidad que genera la autonomía universitaria, diferenció lo «necesario» de lo «oportuno». «No dudo si es necesario, sí, pero dudo si es oportuno», admitió, dejando en claro que no avanzará de facto sobre los terrenos de la universidad.

Consenso y gobernabilidad

La estrategia de Molina es clara: trasladar la responsabilidad de la decisión a las autoridades universitarias, evitando un conflicto institucional. El jefe comunal condicionó cualquier avance en materia vial al «aval» de la rectora Natalia Álbarez Gómez.

«Estamos dispuestos a sentarnos a dialogar», aseguró Molina, tendiendo un puente de plata hacia el rectorado. La maniobra busca equilibrar la presión de los vecinos que exigen mayor fluidez en el tránsito con el respeto a la comunidad universitaria, que suele resistir la conversión de su campus en una vía de paso vehicular. El «paseo peripatético» parece ser, entonces, el primer paso de una estrategia de seducción más amplia para integrar definitivamente a la UNLaR al tejido vivo de la ciudad.