Desde Aguas Riojanas confirmaron que la situación es crítica por la bajante histórica de los diques y la falta de lluvias. Piden extremar el cuidado: el consumo promedio por habitante es hasta cinco veces mayor al recomendado.
La Rioja se prepara para enfrentar una temporada estival compleja en materia de abastecimiento de agua potable. Roberto Valle, titular de Aguas Riojanas, advirtió este lunes que la provincia atraviesa una «emergencia hídrica muy marcada» y adelantó que el verano será «muy difícil» debido a la escasez de precipitaciones y los niveles críticos de las reservas.
El funcionario describió un escenario regional de sequía que afecta también a Catamarca, Córdoba y Mendoza, pero que golpea con mayor dureza a La Rioja por ser la provincia con menos recursos hídricos del país. «Tenemos niveles muy bajos en los diques», explicó Valle en diálogo con Fénix Multiplataforma, señalando que la falta de lluvias en las cuencas altas ha impedido la recuperación de los embalses desde hace más de una década.
Racionamiento y zonas críticas
La situación más delicada se concentra en la zona Oeste y los sectores altos de la Capital, que representan al 30% de la población y se abastecen del acueducto de Huaco-Sanagasta. En estas áreas, la empresa mantiene desde marzo un esquema de distribución de agua por turnos, una medida que continuará vigente durante los meses de calor para garantizar el suministro básico.
«Hemos acostumbrado a esa población a tener el servicio de esta manera hasta que podamos recuperar los niveles necesarios en el dique», admitió Valle, descartando una normalización del servicio en el corto plazo.
Consumo desmedido: «Gastamos como si viviéramos al lado del Paraná»
Uno de los puntos centrales del reclamo de la empresa estatal apunta al derroche de agua en los hogares. Según las cifras oficiales, el consumo en la capital riojana oscila entre los 700 y 800 litros por persona por día, una cifra alarmante si se la compara con los 140 litros diarios que se recomiendan para comunidades en zonas de escasez.
«Somos la provincia que menos agua tiene pero gastamos como si viviéramos al lado del Paraná», graficó el titular de Aguas Riojanas. El llenado de piletas, el riego de jardines y el lavado de veredas y vehículos son señalados como los principales factores que deprimen la presión de la red, especialmente en noviembre y diciembre.
Obras de urgencia
Para intentar mitigar el impacto de la crisis, la empresa trabaja contrarreloj en la reparación de seis perforaciones claves que sufrieron problemas estructurales. Actualmente se interviene en tres frentes simultáneos: zona Oeste, Norte y Este.
Valle destacó una obra específica para la zona Este (barrios Eduardo Menem, Las Margaritas, Portal de San Nicolás), donde se espera finalizar esta semana la conexión de una nueva perforación desde el Club Hípico para solucionar problemas de presión históricos.
Sin embargo, el funcionario fue tajante sobre el futuro: las perforaciones actuales ya alcanzan los 350 metros de profundidad y se desconoce la disponibilidad de agua a mayores cotas. «El ritmo lo va a marcar el uso y la responsabilidad que tengamos como sociedad», concluyó, llamando a un cambio cultural urgente en el cuidado del recurso.





