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Empleadas domésticas en La Rioja: confirman la nueva escala salarial y advierten que la mitad trabaja «en negro»

El sindicato local informó los nuevos montos que regirán en diciembre, con un básico mensual que supera los $432.000 para tareas generales. Sin embargo, alertan que los ingresos no cubren ni la canasta alimentaria y que la crisis económica disparó la informalidad laboral en la provincia.

La actualización salarial para el personal de casas particulares llegó con números claros pero con un panorama social preocupante en La Rioja. Andrea Cruz, secretaria general del Sindicato de Amas de Casa de la provincia (SACRA), confirmó la nueva escala que impactará en los bolsillos este mes, producto de un aumento del 1,4% otorgado en noviembre, más una serie de bonos extraordinarios según la carga horaria.

A pesar de la actualización, la dirigente gremial trazó un diagnóstico alarmante sobre la realidad del sector: de las 5.000 trabajadoras que estiman activas en la provincia, apenas 2.500 están registradas formalmente. «El resto trabaja en negro o por horas, sin contención del sistema laboral ni obra social», sentenció Cruz, exponiendo la fragilidad del empleo en un contexto de crisis.

Los nuevos números de diciembre

Según detalló el sindicato, la hora de trabajo para tareas generales quedó fijada en $3.500, mientras que el sueldo mensual para una jornada completa de 8 horas se ubica en $432.851.

A este básico se le suman bonos extraordinarios a cargo del empleador, escalonados según la dedicación:

  • $6.000 para quienes trabajen menos de 12 horas semanales.
  • $9.000 para jornadas de más de 12 horas.
  • $14.000 para el personal «cama adentro» (sin retiro).

Sin embargo, la propia titular del gremio reconoció que estas cifras quedan desfasadas frente a la inflación. Al contrastar el sueldo de $432.000 con una Canasta Básica Alimentaria que supera los $540.000, la conclusión fue tajante: «El salario no alcanza ni para comer. En La Rioja, casi todos estamos bajo el nivel de pobreza, son muy pocos los que superan el millón de pesos».

La trampa de la informalidad

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la advertencia sobre los riesgos de la no registración. Cruz señaló que muchos empleadores, ante la imposibilidad de afrontar los costos o por «acuerdos de confianza» con la empleada, optan por la informalidad o el monotributo, una figura que encubre la relación de dependencia.

«A los empleadores les digo que no confíen. Por ahorrarse unos pesos hoy, terminan con un juicio laboral incansable el día de mañana», advirtió la sindicalista. Explicó que es común que estas relaciones laborales, sostenidas durante años en la informalidad, terminen en demandas millonarias cuando fallece el empleador o cambian las condiciones de cuidado en el hogar.

Incertidumbre por el «plan ARCA»

Finalmente, el sector mostró su preocupación ante las versiones de cambios en el régimen especial de trabajo impulsados por el nuevo ente recaudador nacional (ARCA). «Para nosotros sería un caos que se modifique la ley, porque directamente no nos reconocen como trabajadoras», expresó Cruz, temiendo que una reforma laboral las excluya de paritarias y derechos adquiridos, empujando a más mujeres a la precarización absoluta.

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