César Hilal, titular de la Cámara de Comercio local, describió un panorama sombrío marcado por la paralización de la obra pública y la pérdida del poder adquisitivo. Reclaman la eximición de tasas burocráticas para evitar el cierre definitivo de locales.
La recesión golpea con fuerza en el interior de La Rioja y Chilecito no es la excepción. El sector comercial de la segunda ciudad más importante de la provincia atraviesa una situación crítica, con ventas que se desploman y una lucha diaria por cubrir los costos fijos. «Nuestros comercios se encuentran vacíos, con ventas en caída libre», definió sin rodeos César Hilal, presidente de la Cámara de Comercio de Chilecito.
En diálogo con Fénix Multiplataforma, el dirigente mercantil trazó un diagnóstico alarmante vinculado directamente a la licuación de los ingresos de la población: «Es una situación delicada por los bajos ingresos. Eso reduce la capacidad de compra, por ende la venta disminuye y afecta a todos los rubros».
El impacto de la obra pública parada
Para Hilal, la crisis es multicausal, pero señaló un factor determinante en la economía local: el freno total de la infraestructura estatal. «La paralización de la obra pública, la construcción de viviendas, el hospital nuevo y el camino a La Rioja han quedado en el abandono», explicó. Esta situación no solo detiene el desarrollo, sino que «priva a cientos de personas de empleo», secando la plaza de dinero circulante.
Sobrevivir para no cerrar
El principal desafío hoy para los comerciantes chileciteños ya no es crecer, sino subsistir. «El objetivo es lograr cubrir los costos fijos para evitar cerrar: pagar los sueldos, los impuestos y el alquiler», aseguró Hilal.
Ante este escenario, muchos empresarios recurren a herramientas de emergencia para no despedir personal, como los procedimientos preventivos de crisis. «Muchos socios han utilizado ese instrumento para reducir la jornada laboral de sus empleados y no tener que prescindir de ellos», detalló.
Pedido de auxilio fiscal
La Cámara de Comercio inició gestiones ante la Dirección de Comercio Interior y el municipio para obtener algún tipo de oxígeno tributario. El foco del reclamo está puesto en la tasa anual de reempadronamiento, a la que Hilal calificó de «meramente recaudatoria, sin una contraprestación a cambio».
«Estamos pidiendo que se nos exima del pago de esa tasa en virtud del contexto. Es preferible eso a que el negocio tenga que cerrar las puertas y tampoco lo pague», advirtió con pragmatismo.
Inflación vs. Costos fijos
Si bien reconoció que la inflación se ha desacelerado a niveles del 2% o 3% mensual, Hilal alertó que los costos operativos siguen en alza, mencionando un ajuste brutal en los impuestos inmobiliarios: «Los tributos provinciales se han actualizado en un 600% en el valor fiscal de las propiedades».
El efecto «Chachos»
Como contrapartida, el dirigente rescató el impacto del programa «Movete por La Rioja» y el uso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para incentivar el turismo y el consumo interno. «Ha sido un programa muy positivo, generó una inyección de recursos al circuito económico. Los Chachos circulan en Chilecito y el comercio los recibe perfectamente», concluyó.





