Un informe privado revela que la administración de Ricardo Quintela aumentó el compromiso de sus ingresos tributarios de 1,9 a 5,3 meses, yendo a contramano del resto del país. El contraste con el reclamo de Kicillof.
Mientras la tensión política y financiera se concentra en el cruce entre la Casa Rosada y Axel Kicillof por la autorización de nueva deuda, los números finos de las provincias exponen una realidad mucho más compleja para La Rioja. Según informes privados recientes, la provincia gobernada por Ricardo Quintela no solo es la única jurisdicción que actualmente se encuentra en default, sino que ostenta un récord negativo: es uno de los dos únicos distritos que incrementó su stock de deuda en relación con sus ingresos en los últimos diez años.
El análisis se desprende de un reporte de la consultora Politikon Chaco, que dirige Alejandro Pegoraro, y de un estudio del Ieral de la Fundación Mediterránea. Ambos trabajos evalúan la capacidad de los gobernadores para salir a buscar financiamiento internacional ante el recorte de fondos discrecionales de la Nación.
A contramano del país
El dato más preocupante para la administración riojana surge de la evolución del stock de deuda medido en función de la recaudación tributaria (coparticipación, ingresos provinciales y leyes especiales).
Según el relevamiento de Politikon Chaco, «la película muestra que en los últimos diez años todos los distritos -excepto Santa Fe y La Rioja- bajaron su stock de deuda en relación a sus ingresos tributarios promedio».
El deterioro del perfil financiero de La Rioja es notable en la comparación histórica. En 2015, la deuda de la provincia equivalía a 1,9 meses de recaudación. Sin embargo, al segundo trimestre de este año, ese valor saltó a 5,3 meses.
Este incremento del pasivo pone a la provincia en una situación de fragilidad extrema, agravada por ser «la única que está en default», según destaca el informe, en referencia a la falta de pago de sus compromisos internacionales (Bonos Verdes). El único otro distrito que aumentó su ratio fue Santa Fe, aunque con números mucho más manejables: pasó de 0,4 a 1,1 meses de recaudación.
El mapa del endeudamiento
La situación de La Rioja contrasta con la de otras provincias que lograron desendeudarse. Neuquén, por ejemplo, fue el distrito que más recortó sus compromisos: en 2015 su deuda equivalía a 9,9 meses de ingresos y hoy se ubica en 6,6.
En el ranking actual de stock de deuda sobre recaudación mensual promedio, la tabla la lidera Chubut (6,7 meses), seguida por Buenos Aires (6,6) y Neuquén (5,7). Inmediatamente después aparece La Rioja con sus 5,3 meses comprometidos.
En el otro extremo, las provincias con las cuentas más saneadas y mejor capacidad teórica para tomar crédito son San Luis y Santa Cruz (con deuda técnica de cero meses de recaudación), seguidas por Santiago del Estero (0,1) y Catamarca (0,2).
Capacidad limitada y riesgo
Un segundo informe, elaborado por la economista Laura García del Ieral, advierte que la capacidad de endeudamiento federal es «limitada y desigual».
El estudio plantea que las diferencias en ahorro operativo y sostenibilidad evidencian distintos grados de autonomía. «A nivel agregado, el promedio subnacional muestra un apalancamiento del 22%, una sostenibilidad de 0,6 y un ahorro operativo cercano al 9%, valores que, si bien se mantienen dentro de parámetros razonables, ocultan realidades fiscales muy disímiles», señala García.
La pelea de fondo
Estos datos se conocen en medio de la polémica entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el gobernador bonaerense. Tras la aprobación de la Legislatura bonaerense para tomar deuda por US$ 3.685 millones, Caputo puso en duda el aval de la Nación.
«La ley de responsabilidad fiscal, que viene desde 2004, dice que las provincias deben comprometerse a no tomar deuda siempre y cuando los gastos corrientes superen la inflación. Buenos Aires no está cumpliendo con esa regla», disparó el funcionario nacional.
En este contexto de «grifo cerrado» y exigencias de orden fiscal, la situación de La Rioja —con alto endeudamiento relativo y en cesación de pagos— aparece como la más crítica del mapa federal para intentar volver a los mercados voluntarios de deuda.





