«Lule» y Martín Menem dejan que el gobernador se desgaste solo, encaminado a una crisis institucional y sin fondos para 2026. Con el PJ partido en cuatro pedazos y una gestión paralizada que entra en receso la semana que viene, la provincia aplica el «Plan Cuba».
En la política riojana, lo que no se dice pesa más que los gritos. Y hoy, el silencio de los Menem aturde. Desde las oficinas de la Casa Rosada y la presidencia de la Cámara de Diputados, Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem adoptaron una estrategia de paciencia oriental: miran de lejos la destrucción del peronismo local en manos de Ricardo Quintela. No necesitan intervenir; apuestan a que el deterioro sea autogenerado.
Al gobernador riojano «se le quemaron los papeles». Apostó todo a una proyección nacional que no fue y a una confrontación ideológica con la Nación que lo dejó sin caja. El resultado es un mandatario que se encamina a una crisis institucional severa, aislado de la escena nacional y administrando una provincia que para el 2026 avizora un panorama «complicadísimo». «Sin fondos frescos», la administración depende exclusivamente del goteo diario de la coparticipación para su supervivencia.
La guerra de sucesión: todos contra Quintela
La debilidad del líder desató una guerra civil en el oficialismo. Ya nadie espera órdenes; todos le discuten el poder. El peronismo riojano se ha fragmentado en tribus que huelen el fin de ciclo y aceleran los tiempos:
- Teresita Madera: La vicegobernadora ya no oculta sus movimientos y se lanzó como candidata a gobernadora, buscando despegarse de la imagen de la gestión actual y construir un perfil propio.
- La alianza López-Pérez: La senadora nacional Florencia López y el ministro de Producción Ernesto Pérez oficializaron una sociedad política que desafía abiertamente la autoridad de la «Casa de las Tejas», disputando el control del aparato.
- El factor Chilecito: A la lista se suma Rodrigo Brizuela y Doria, el intendente de la segunda ciudad de la provincia, que también quiere ser y reclama su lugar en la mesa chica, tensando la cuerda con la Capital.
«Plan Cuba»: aislamiento y receso anticipado
Mientras la interna arde, la gestión entra en «modo avión». El gobierno provincial, sin rumbo claro, decidió que la semana que viene arranca el receso estival para la administración pública. «El gobierno no tiene qué hacer», confiesan en off fuentes administrativas, reconociendo una parálisis casi total en la ejecución de políticas públicas.
La única excepción a esta inactividad es la organización del Festival de la Chaya para febrero, una prioridad que el gobierno mantiene a pesar del contexto, intentando sostener el humor social en medio del default.
Para los analistas, La Rioja aplica lo que denominan el «Plan Cuba»: una estrategia de cerrazón donde el gobierno decidió aislarse de las políticas nacionales y encerrarse en sí mismo. Sin embargo, sin moneda propia fuerte y con las cuentas en rojo, el aislamiento de Quintela parece ser el escenario ideal para los libertarios locales, que observan en silencio cómo su histórico rival se queda sin recursos y sin aliados.





