El sector ultra-oficialista «Sentimiento Federal» salió al cruce de los pedidos de autocrítica con insultos y agravios personales. Acusaron a la disidencia de ser «oportunistas de cuarta» ligados a Sergio Massa, luego de que se advirtiera que el gobierno le está «entregando» la provincia a Martín Menem.
La discusión política en el peronismo de La Rioja descendió al barro. Lejos de procesar la crisis de representación mediante el debate interno, el sector que responde directamente al gobernador Ricardo Quintela optó por la confrontación directa y el agravio personal para silenciar las críticas. La agrupación «Sentimiento Federal», brazo militante del oficialismo en toda la provincia, detonó una bomba retórica contra quienes osaron pedir elecciones internas, calificándolos de «ratas» y «trepadores seriales».
La furibunda respuesta llegó horas después de que se conociera un documento crítico de otra facción peronista, «Fuerza Patria», ligada al diputado Ismael Bordagaray, que alertaba sobre el avance libertario en el distrito. El quintelismo duro no toleró el diagnóstico y contestó con violencia verbal.
«Ratas que huyen»
Sin medias tintas, el comunicado de «Sentimiento Federal» apuntó contra los referentes de la disidencia con descalificaciones de grueso calibre. «Le responden a un trepador serial y compulsivo buscador de cargos», disparó el texto, buscando deslegitimar el reclamo de apertura partidaria.
La defensa del gobernador se tornó aún más agresiva al vincular a los críticos con el ex ministro de Economía nacional: «Las ratas como vos huyen y saltan de monta… y desaparecen igual que tu jefecito Sergio Massa».
El nivel de virulencia incluyó comparaciones despectivas y discriminatorias, al señalar: «Ahora se creen los pulcros del peronismo, los diferentes… APU un poroto al lado de este», para rematar expulsándolos simbólicamente del espacio: «Vaya a su frente a seguir buscando cargos, oportunista de cuarta».
El detonante: «La entrega a Martín Menem»
¿Qué provocó semejante reacción del entorno de Quintela? La ira del oficialismo se desató tras el comunicado de «Fuerza Patria La Rioja», un sector de Bordagaray y otros que decidió romper el silencio y exponer la fragilidad electoral del PJ local.
Este grupo había planteado un escenario que en la Casa de las Tejas prefieren no leer:
- «La Libertad Avanza ganó las elecciones a concejales y diputados en la Capital».
- «El peronismo hoy es, objetivamente, la segunda fuerza en la ciudad».
Bajo la premisa de que «todo proyecto político que niega la realidad está condenado a repetirla», Fuerza Patria exigió «elecciones internas YA» y una «reconfiguración del gabinete», acusando al entorno del gobernador de ser un «pequeño grupo que se autopercibe puro e iluminado» y cuyos «únicos logros son colgarse del trabajo del único conductor, Ricardo Quintela».
La advertencia final de los disidentes fue lo que terminó de encender la mecha: «Si no hay renovación, lo que están haciendo es una entrega encubierta del PJ y del gobierno provincial a Martín Menem».
Un oficialismo cerrado
La respuesta de «Sentimiento Federal» confirma la estrategia del quintelismo ante la crisis: cerrar filas y atacar al mensajero. En lugar de abrir el juego como lo hicieron otros gobernadores peronistas (el texto citaba a Martín Llaryora en Córdoba o Raúl Jalil en Catamarca), en La Rioja la orden parece ser resistir cualquier intento de renovación con la lógica de «traidores vs. leales».
Mientras las facciones se cruzan acusaciones de «ratas» y «entregadores», el peronismo riojano enfrenta un 2026 sin fondos, con la gestión paralizada y con una oposición libertaria que observa cómo el partido gobernante se desangra en una interna feroz.





