Armando Zavattieri, de FEHGRA, explicó que las lluvias y el cierre de Talampaya golpearon la actividad del fin de semana. La Capital volvió a quedar relegada y el sector apuesta todo a que la Chaya coincida con el Carnaval.
El balance del último fin de semana largo del año encendió luces de alerta en el sector turístico de La Rioja. Lejos de las cifras récord de otras épocas, la provincia registró un nivel de ocupación hotelera que promedió el 35%, según confirmó Armando Zavattieri, presidente de la Federación Empresarial Hotelera Gastronómica de La Rioja (FEHGRA).
Si bien hubo «burbujas» de actividad en el interior, la situación general expuso las dificultades que atraviesa la industria. Los departamentos con mejor desempeño fueron Villa Unión, Chilecito, Famatina y Sanagasta, impulsados por sus atractivos naturales. En contrapartida, la capital provincial volvió a sufrir la falta de visitantes.
Zavattieri detalló que el clima jugó una mala pasada en un momento clave: «Las lluvias y el cierre temporal del Parque Nacional Talampaya, debido a la crecida del río en el cañón, incidieron en la merma de visitantes».
Una capital que no arranca en verano
El dirigente empresarial analizó el comportamiento estacional y reconoció que San Salvador de La Rioja tiene un techo difícil de perforar en esta época. «Diciembre y enero son meses tradicionalmente flojos para la capital, cuyo movimiento turístico depende mayormente de eventos puntuales», explicó.
Aunque la ciudad ofrece alternativas como el dique y el parque acuático, Zavattieri remarcó que «históricamente no logra sostener altos niveles de ocupación en temporada baja», lo que genera un desafío financiero para los establecimientos que deben mantener sus estructuras abiertas.
Balance de un 2025 «muy malo»
Más allá de la foto del fin de semana, la película completa del año muestra un escenario recesivo. Zavattieri no dudó en calificar al 2025 como un año «muy malo» para el rubro.
Los motivos son macroeconómicos: la crisis golpeó tanto al turismo de placer como al corporativo, un segmento que suele ser el motor de la hotelería capitalina durante la semana. «Mantener el personal hotelero en períodos de baja demanda se vuelve muy complejo», advirtió con preocupación sobre la sustentabilidad de las pymes del sector.
Sobre las herramientas para paliar la crisis, el titular de FEHGRA valoró el programa provincial de Bonos Chacho como un incentivo positivo, pero aclaró que no alcanza para revertir las desventajas estructurales: «La retracción económica y la distancia de La Rioja respecto de los grandes centros emisivos continúan siendo factores determinantes».
En esa línea, contrastó la realidad local con la de gigantes turísticos como Mar del Plata o Córdoba, que cuentan con «un movimiento interno sostenido y mayor conectividad», ventajas competitivas que hoy La Rioja no posee.
La esperanza puesta en febrero
Con el verano ya iniciado, la expectativa de los hoteleros y gastronómicos se traslada ahora al mes de febrero. La gran apuesta es el Festival Nacional de La Chaya, que en 2026 tendrá un aliado en el calendario: coincidirá con el fin de semana largo de Carnaval.
«Confiamos en que la Chaya será muy buena», se esperanzó Zavattieri. Desde la Federación aguardan que esa combinación de feriado y festival permita un flujo de turistas intenso durante las tres noches centrales, marcando —tal vez— el punto de inflexión que necesita la economía provincial para volver a girar la rueda.





