Funcionarios, académicos y el sector productivo se reunieron en la UNLaR para debatir estrategias ante la falta de recursos. Advierten que el cambio climático y el uso ineficiente en el agro obligan a replantear el consumo en toda la provincia.
La crisis del agua en La Rioja ya no es un problema estacional, sino una urgencia estructural que obliga a repensar el modelo de gestión hídrica de la provincia. En este contexto, la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) fue sede de una mesa multisectorial clave donde confluyeron el Estado, la academia y el sector privado con un objetivo común: diseñar un plan de contingencia ante un escenario que las autoridades definen como «muy crítico».
Roberto Valle, representante de Aguas de La Rioja, confirmó tras el encuentro que se está financiando un «Plan Maestro del Agua» con el asesoramiento de la consultora israelí Mekorot, buscando generar herramientas técnicas que permitan al gobierno provincial tomar decisiones a largo plazo.
El diagnóstico es severo. Según explicó el funcionario, la provincia enfrenta las consecuencias directas del calentamiento global, con un marcado descenso en las precipitaciones y un aumento de las temperaturas que estresa las fuentes de abastecimiento. «Esto es transversal a todos. Las provincias vecinas como Mendoza, Catamarca, Córdoba y Tucumán también están pasando por una situación muy crítica», advirtió Valles.
El consumo bajo la lupa: agro vs. ciudad
Uno de los puntos más sensibles del debate gira en torno a la distribución del recurso. Durante el encuentro, se citó un informe técnico que revela una disparidad alarmante: el 73% del agua en La Rioja se destina al sector agrícola, mientras que solo el 7% es para consumo humano.
Si bien Valles reconoció la importancia del perfil productivo de la provincia —con fuertes polos olivícolas y vitivinícolas—, fue contundente sobre la necesidad de cambios. «Tenemos que ser eficientes y cuidar este recurso con mucha responsabilidad. Hay que mejorar los sistemas de riego», señaló, apuntando a una modernización tecnológica que evite el derroche en las fincas.
Tarifas y cambio cultural
El «Plan Maestro» no solo contempla obras de infraestructura, sino también un cambio de paradigma en la ciudadanía y el valor del servicio. Ante la consulta sobre la posibilidad de nuevos esquemas tarifarios sugeridos por la asesoría externa, Valles dejó una definición tajante: «El agua no es gratis en ningún lugar del mundo; la pagamos todos los días».
La mesa de trabajo, que incluyó a la UTN, el INTA, el CRILAR, constructores privados y ambientalistas, busca ahora traducir este diagnóstico en proyectos ejecutivos. La premisa es clara: corregir conductas de consumo y optimizar la distribución antes de que la escasez se vuelva irreversible en la Capital y el interior profundo de La Rioja.





