En las dos semanas decisivas del Presupuesto 2026, la Casa Rosada abrió el grifo de los ATN para gobernadores «dialoguistas» como Jaldo y Jalil. Mientras el oficialismo premió la obediencia legislativa, la provincia gobernada por Ricardo Quintela figura en la lista negra de los distritos con cero transferencias discrecionales.
La política, en su versión más cruda, suele reducirse a la administración de los tiempos y los recursos. En medio de la frenética negociación por el Presupuesto 2026 y la reforma laboral, el Gobierno nacional decidió que era momento de abrir la billetera. La Casa Rosada aceleró el envío de fondos discrecionales a las provincias por un monto de $66.500 millones, una cifra que representa cerca de un tercio del total transferido en todo el año. Sin embargo, en el mapa de calor de estas transferencias, La Rioja aparece pintada de un frío absoluto: recibió cero pesos.
El contraste es brutal y expone la estrategia de «latigazo y billetera» que aplica la administración de Javier Milei. Mientras los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) fluyeron hacia el norte, beneficiando a vecinos directos como Catamarca y Tucumán, la provincia de Ricardo Quintela se mantiene, junto a Córdoba, La Pampa, Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires, en el grupo de los «castigados» que no vieron un solo peso de estos fondos extra hasta mediados de diciembre.
El precio de los votos en el Congreso
La coincidencia temporal no deja margen para la ingenuidad. El giro de fondos se ejecutó en simultáneo con el tratamiento del paquete de leyes en sesiones extraordinarias. Según el relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el 33% de los ATN de todo el año se entregaron en las últimas dos semanas.
Los beneficiarios tienen nombre, apellido y, sobre todo, diputados que levantaron la mano. Tucumán, bajo el mando de Osvaldo Jaldo, encabezó el ranking con $20.000 millones. Le siguieron Misiones ($12.000 millones) y Chaco ($11.000 millones).
Pero el dato que más resuena en los pasillos de la residencia oficial de La Rioja es el de su vecino: Catamarca recibió $10.500 millones. El gobernador Raúl Jalil, cuyos legisladores fueron claves para el quórum y la votación en general, obtuvo oxigeno financiero. Quintela, abroquelado en la oposición dura, no recibió nada. La frontera entre ambas provincias no solo divide territorios, sino dos realidades financieras dictadas desde Balcarce 50.
La discrecionalidad como arma
La gestión libertaria ha hecho del «no hay plata» un mantra, pero los datos revelan que sí hay plata, solo que se elige cuidadosamente a quién dársela. Hasta ahora, el Ejecutivo ejecutó apenas el 20% de los $980.000 millones recaudados por ATN en 2025. El remanente es una caja de resonancia política inmensa que el Gobierno utiliza con una precisión quirúrgica.
«Las provincias que recibieron los fondos fueron cruciales en la votación que logró la media sanción del Presupuesto 2026», admiten fuentes parlamentarias. Legisladores de Misiones, Salta y San Juan, cuyos gobernadores fueron «premiados», acompañaron con su voto temas espinosos o dieron quórum, validando incluso la derogación de la emergencia en discapacidad y la ley de financiamiento universitario en primera instancia, aunque luego hubo fisuras en la votación particular.
La Rioja: asfixia por diseño
Para La Rioja, la noticia confirma el escenario de asfixia planificada. Los ATN son, por definición, fondos «para atender situaciones de emergencia y desequilibrios financieros». Al excluir a la provincia de este reparto, Nación envía un mensaje que excede lo económico: no hay auxilio para los disidentes.
La comparación histórica agrava la sensación de aislamiento. En 2023, durante la gestión de Sergio Massa, se había girado el 77% del total disponible de ATN, con un criterio de reparto más amplio, aunque siempre político. Hoy, con una ejecución del 20%, la «motosierra» selectiva se siente con fuerza.
Mientras sus vecinos del Norte Grande cierran el año con las cuentas oxigenadas por estos $66.500 millones inyectados a último momento, La Rioja enfrenta el cierre de 2025 y el inicio de 2026 dependiendo exclusivamente de la coparticipación automática y de su propia recaudación, pagando el costo de ser la cara visible de la oposición peronista al modelo libertario.





