El gobernador bonaerense acelera su armado nacional con una premisa que sintoniza con la demanda histórica de La Rioja: terminar con la conducción desde el AMBA. Encuentros reservados, envío de recursos y el rol de los intendentes riojanos en la construcción del «Movimiento Derecho al Futuro».
Axel Kicillof ha decidido cruzar el Riachuelo, pero esta vez no para gestionar el Conurbano, sino para construir una candidatura presidencial. El gobernador de Buenos Aires empezó a mover fichas con un horizonte claro en 2027 y una hoja de ruta que tiene a La Rioja como uno de sus nodos estratégicos principales. Bajo la premisa de que el peronismo debe abandonar su «mirada porteña», Kicillof estructura un armado federal donde Ricardo Quintela emerge no solo como un aliado, sino como el garante de la territorialidad que le falta al kirchnerismo tradicional.
En el entorno del mandatario bonaerense el diagnóstico es crudo y coincide con lo que se predica desde la residencia oficial riojana: “Uno de los errores de los últimos años fue creer que desde Buenos Aires o el AMBA se podía hablar en nombre del resto del país. Esa lógica de pretender solucionarle la vida al otro con la mirada porteña ya no funciona más”, sentenció un ministro que participa del diseño de la campaña silenciosa.
La Rioja, el laboratorio del «kicillofismo federal»
La aceleración de este armado tuvo su epicentro esta semana en la Casa de La Pampa, donde Kicillof se reunió con la liga de gobernadores peronistas, entre ellos, Quintela. Pero la sintonía fina va más allá de la foto protocolar. La relación entre ambos distritos se ha materializado en gestión pura: Buenos Aires ha funcionado como un «banco de suplentes» ante el recorte de Nación, enviando patrulleros, ambulancias y helicópteros a La Rioja para sostener servicios esenciales.
Para Kicillof, Quintela representa la llave de entrada al norte y la validación de un peronismo que necesita «federalizar el proyecto político y dotarlo de volumen territorial». El razonamiento en La Plata es pragmático: «Axel no puede hablar de minería solo desde papers del CONICET… necesita una postura construida con referentes locales». En ese esquema, el gobernador riojano aporta el discurso de defensa de los recursos naturales y el federalismo fiscal que Kicillof necesita para nacionalizar su figura.
El desembarco silencioso: intendentes y el MDF
La estrategia de expansión tiene un vehículo concreto: el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Mientras la superestructura negocia en las capitales, los operadores de Kicillof tejen redes por abajo. El martes por la noche, en una cena reservada en Ezeiza organizada por Fernando Espinoza, hubo presencia de intendentes de La Rioja, Córdoba y Entre Ríos.
El objetivo fue explícito: «Acordamos trabajar para promover a la figura de Kicillof como el candidato del peronismo», confesó uno de los jefes comunales presentes. El plan de acción para 2026 implica que, en distritos gobernados por el peronismo como La Rioja, el trabajo sea de articulación institucional; pero la ansiedad por participar ha generado que proliferen sellos y consignas como «Axel 2027» antes de tiempo.
“El primer paso no es sumar militancia a los empujones, sino construir referencias territoriales claras”, advierten desde el entorno de Kicillof, buscando no pisar los callos de los liderazgos locales como el de Quintela, con quien la consigna es «cooperación, no imposición».
La disputa por el sentido del PJ
Este giro federal de Kicillof es también un mensaje en la interna que mantiene con La Cámpora y Máximo Kirchner. Al recostarse sobre gobernadores como Quintela, Gildo Insfrán (Formosa) o Sergio Ziliotto (La Pampa), el bonaerense busca diluir el poder de la lapicera del Instituto Patria.
“No es un problema con Cristina”, aclaran sus alfiles, pero subrayan que el conflicto radica en “el sistema de decisiones: el ‘dedo’, la imposición de candidaturas y militantes que pisan acuerdos territoriales”. Esta música suena afinada para los oídos del peronismo riojano, que ha sufrido históricamente el centralismo en la toma de decisiones partidarias.
De cara al 2027, la alianza Kicillof-Quintela promete ser el eje sobre el cual gire la renovación del PJ. Con la premisa de que «no podemos permitir que el peronismo no sea una opción», La Rioja se posiciona en la primera línea de un armado que busca, finalmente, que las soluciones no lleguen enlatadas desde Puerto Madero.





