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La Rioja, zona cero del poder: Quintela desafía a Cristina y los Menem ejecutan la ofensiva de Karina contra Caputo

Mientras el gobernador riojano se consolida en el «club» de mandatarios que desafía tanto a Milei como a Cristina Kirchner, el clan Menem se convierte en el brazo ejecutor de la Secretaria General de la Presidencia para ganar la interna contra Santiago Caputo en organismos clave.


El cierre del año legislativo dejó al descubierto una reconfiguración política donde la provincia de La Rioja juega un rol dual y decisivo. En este «nuevo mapa de poder» que empieza a configurarse con bordes imprecisos, los actores riojanos se ubican en las trincheras opuestas de la grieta actual: por un lado, Ricardo Quintela emerge como figura central de la resistencia federal dura; por el otro, Martín y «Lule» Menem actúan como los alfiles necesarios para la expansión del liderazgo de Karina Milei dentro del oficialismo.

La aprobación del Presupuesto y las tensiones internas del Gobierno expusieron que la administración libertaria navega una ambigüedad: la convivencia entre un estilo hegemónico y la necesidad de pactar con los poderes provinciales.

Quintela y el «subbloque» que enciende luces amarillas

En el tablero de los gobernadores, La Rioja se posiciona lejos del «club de aliados» que recibe los fondos discrecionales de la Casa Rosada. Mientras mandatarios como Raúl Jalil (Catamarca) o Gustavo Sáenz (Salta) integran la lista de beneficiarios de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) —repartiéndose una caja de 66.500 millones de pesos en diciembre—, Ricardo Quintela eligió otro camino.

El gobernador riojano fue protagonista de la cumbre en la Casa de La Pampa junto a Axel Kicillof, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotta y Gustavo Melella. Este grupo de «gobernadores peronistas anti-Milei» no solo confronta con el ajuste nacional, sino que plantea un desafío interno: el bloque tiene tensión con Cristina Kirchner.

La presencia de Quintela en esa mesa sugiere la conformación de un «subbloque» en Diputados que ya no responde férreamente al Instituto Patria. Para Germán Martínez, jefe de la bancada peronista, y para la propia expresidenta, esta autonomía representa una «luz amarilla». Quintela se planta así como un actor que busca capitalizar el descontento federal sin subordinarse a los liderazgos tradicionales del AMBA.

Los Menem: la fuerza de choque de Karina

En la vereda oficialista, la influencia riojana es palpable en la «expansión de Karina Milei». La interna gubernamental entre la hermana del Presidente y el asesor estrella, Santiago Caputo, tiene a los Menem como protagonistas absolutos de las victorias de «El Jefe».

El caso más resonante ocurrió en la Auditoría General de la Nación (AGN). La disputa se centró en la figura de Mónica Almada, una abogada que «fue despedida hace muy poco tiempo del Ministerio de Economía» por orden de Luis Caputo. El argumento para su despido fue curioso y reveló la trama de poder: «Te tenés que ir por la cantidad de veces que visitaste a Lule Menem en la Casa de Gobierno».

Para el «triángulo de hierro» de los Caputo, la cercanía con «Lule» Menem —mano derecha de Karina y pieza clave de la mesa política junto a Martín Menem— era un pecado. Sin embargo, Karina dio la orden de reivindicar a Almada e imponerla como auditora, demostrando que «en este terreno institucional manda ella». Los Menem ganaron la pulseada, y el ministro de Economía tuvo que reincorporar políticamente a quien había expulsado.

El Consejo de la Magistratura y el «hombre de los Menem»

La influencia del apellido riojano no se detuvo allí. En la selección del delegado de La Libertad Avanza para el Consejo de la Magistratura, Karina Milei volvió a mover sus fichas sin consultar al sector de Santiago Caputo.

La Secretaria General propuso al diputado Gonzalo Roca, definido políticamente como «un hombre de los Menem». Esta jugada desairó un eventual acuerdo con el radicalismo de Rodrigo De Loredo y marginó a Sebastián Amerio, el operador judicial de los Caputo.

Así, mientras Quintela busca articular una oposición federal que escape a la polarización kirchnerista, los Menem consolidan su posición como los garantes de la estructura de poder de Karina Milei, ocupando casilleros estratégicos en la Justicia y los organismos de control, y definiendo el perfil de un oficialismo donde la «obstinación misteriosa» de Milei convive con el pragmatismo político de sus alfiles riojanos.


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