Sebastián Di Fiori, titular del gremio y de la CGT local, reveló que a nivel nacional solo quedan 70.000 trabajadores aportando al sistema; cuestionó duramente el Presupuesto 2026 y alertó sobre la parálisis del sector privado por la brecha cambiaria.
El cierre del año 2025 expuso con crudeza la crisis terminal que atraviesa la construcción en el interior del país. Sebastián Di Fiori, secretario general de la UOCRA y uno de los miembros del triunvirato de la CGT en La Rioja, trazó un diagnóstico devastador sobre la realidad del sector, marcado por deudas millonarias de empresas estatales como Rioja Vial, la desaparición de la obra pública nacional y una caída vertical en la nómina de trabajadores registrados.
Con un tono de fuerte confrontación política, el dirigente sindical puso en cifras el desmantelamiento de la actividad. “Teníamos 650.000 trabajadores en actividad cuando asumió este gobierno. Quedaron 400.000 y de esos solo 70.000 están aportando”, detalló Di Fiori. Para el gremialista, esta ecuación matemática tiene una sola consecuencia: la inviabilidad del sistema de salud solidario. “Es insostenible para sostener la estructura gremial y la obra social”, sentenció.
En el plano local, la situación se agrava por las acreencias pendientes. Di Fiori señaló que la deuda de la empresa estatal Rioja Vial “es una de las más grandes por el tamaño de la empresa”, aunque aclaró que el rojo financiero se replica en otras compañías del sector, asfixiadas por la falta de flujo de fondos.
Críticas al Presupuesto y «hambre» real
El líder de la CGT riojana no ahorró críticas para el Presupuesto 2026 recientemente aprobado en el Congreso, al que calificó de incomprensible desde la lógica del interior. “Es preocupante. No entiendo ese voto. Muchos que deciden no recorren las rutas ni ven lo que pasa abajo”, disparó contra los legisladores que avalaron la hoja de ruta fiscal del Gobierno nacional.
Di Fiori contradijo el relato oficial sobre la recuperación económica: “Dicen que hay menos pobres y más consumo, pero no es la realidad. Hay hambre y provincias como La Rioja van a sufrir mucho más”. En esta línea, denunció una intencionalidad política en el recorte de recursos, asegurando que existe “un ensañamiento especial con La Rioja”, lo que motivará, según anticipó, presentaciones judiciales por parte de varias provincias afectadas.
El freno privado y el dólar
Lejos de compensar la caída de la obra pública, el sector privado también muestra signos de parálisis. Di Fiori explicó que la incertidumbre cambiaria frenó proyectos de inversión. “Hay inversiones privadas frenadas por miedo y por un dólar que en la realidad es mucho más alto del que dice el Gobierno”, analizó, desmintiendo la estabilidad financiera que se pregona desde la Casa Rosada.
De cara al 2026, las expectativas son moderadas. “Creo que en algún momento tiene que abrirse un aire, porque no se puede estar tan mal”, reflexionó, aunque admitió que el escenario actual es de “temor e incertidumbre”.
Judicialización y angustia social
El dirigente confirmó un cambio de estrategia en la central obrera. “La CGT hoy está más fuerte, preparada y discutiendo medidas. Hay sectores totalmente devastados”, afirmó, indicando que muchas de las peleas por los derechos laborales se trasladarán ahora a los tribunales.
El cierre de su balance anual estuvo dirigido a las bases, reconociendo el impacto social del ajuste: “Fue un año terrible, con empresas pidiendo pagar aguinaldos en cuotas y mucha angustia”. Pese al panorama sombrío, pidió “fe y esperanza” a los trabajadores para enfrentar un 2026 que, advirtió, exigirá mantenerse en “lucha”.





