La disputa financiera subió de tono. El presidente de la Cámara de Diputados respondió a la exigencia de la senadora Florencia López —quien citó al obispo Braida para pedir recursos— con una acusación de corrupción en las empresas estatales: exigió saber dónde está el dinero de una fábrica que «no produjo un solo envase».
La guerra por la «billetera» entre la Nación y La Rioja abandonó el terreno de la discusión técnica para adentrarse en acusaciones de desfalco y apelaciones morales. Mientras el gobierno de Ricardo Quintela busca blindar su reclamo de fondos coparticipables con el respaldo institucional del obispado, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, decidió golpear donde más le duele al modelo productivo provincial: el manejo de las empresas estatales (SAPEM).
El libertario salió al cruce de las demandas del oficialismo local con una denuncia concreta sobre el destino de partidas millonarias en la última década. El objetivo de Menem fue claro: deslegitimar el pedido de auxilio financiero actual exhibiendo el presunto despilfarro del pasado.
«Vidrios Riojanos»: el eje de la discordia
Menem recogió el guante tras los reclamos por la asfixia presupuestaria y puso la lupa sobre Vidrios Riojanos, una de las firmas insignia del esquema estatal que el peronismo local defiende como motor de desarrollo.
«Hablando de fondos queremos saber qué pasó con los más de 60 millones de dólares que la provincia destinó a la Sapem VIDRIOS RIOJANOS desde el 2013 en adelante y no produjo un solo envase», disparó Menem desde su cuenta en X.
La cifra y la acusación de improductividad buscan instalar la narrativa de que la falta de recursos en La Rioja no obedece al recorte de la «motosierra» de Javier Milei, sino a una administración fraudulenta de los recursos propios. «Tienen que darle explicaciones a la sociedad todavía. Muchas», sentenció el diputado, marcando que la auditoría sobre las cuentas provinciales será la condición sine qua non antes de girar cualquier partida extra.
La carta de la Iglesia y el «sufrimiento» social
Del otro lado del ring, la senadora nacional Florencia López intentó elevar la discusión política amparándose en la máxima autoridad religiosa de la provincia. La legisladora utilizó la reciente homilía de Monseñor Dante Braida para validar el reclamo de la deuda que la Nación mantiene con La Rioja.
«La Iglesia en la voz de Mons. Braida, fue contundente: ‘los fondos de La Rioja le pertenecen y deben ser restituidos por el Gobierno Nacional’», citó López, buscando trasladar la presión moral a la Casa Rosada.
Para la senadora, la estrategia de Menem y del gobierno central de retener los fondos constituye una forma de castigo colectivo. «¡Basta de poner a la gente en el medio!», exclamó, y agregó un pedido directo: «Dejen de hacer sufrir a los Riojanos y permitan que el dinero llegue a los bolsillos de la gente».
Dos modelos en pugna
El cruce expone la grieta estructural de la política riojana. Por un lado, López y el quintelismo sostienen que los fondos son un derecho adquirido y que su retención es un acto de insensibilidad social condenado incluso por la Iglesia. Por el otro, Menem plantea que antes de hablar de «restitución», el gobierno provincial debe rendir cuentas sobre «agujeros negros» como el de la fábrica de vidrios, transformando la crisis financiera en una causa judicial y ética.





