Economía

El dato que desvela a Quintela: La Rioja es la provincia más dependiente de la Nación y el 86% de sus ingresos está atado a la firma de Milei

Por Eduardo Nelson German · 8 de enero de 2026 · 21:07

Un informe del IARAF expuso la fragilidad extrema de las cuentas riojanas. El distrito encabeza el ranking nacional de dependencia de fondos federales, superando incluso a Formosa. Mientras la Casa Rosada premia con «compensaciones» millonarias a los gobernadores aliados como los de Salta y Tucumán, la coparticipación pura se estanca y asfixia a los opositores.

La batalla política que el gobernador Ricardo Quintela libra contra la Casa Rosada tiene un trasfondo numérico dramático. Un nuevo informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), presidido por el economista Nadin Argañaraz, puso blanco sobre negro la realidad financiera de las provincias y ubicó a La Rioja en la cima del ranking de vulnerabilidad: es la jurisdicción más dependiente de los recursos nacionales de toda la Argentina.

Los datos correspondientes al cierre del ejercicio 2024 son lapidarios para la autonomía provincial. Según el estudio, la “importancia relativa de las transferencias automáticas totales en el ingreso total” alcanzó en La Rioja el 86%.

Esto significa que de cada 100 pesos que entran a las arcas de la provincia, 86 provienen de la coparticipación y los giros automáticos de la Nación, dejando un margen ínfimo de recaudación propia para maniobrar ante un recorte. El distrito gobernado por el peronismo supera así a otras provincias históricamente dependientes como Santiago del Estero (84%) y Formosa (84%), y queda a años luz del promedio nacional, que se ubicó en el 46,4%.

Dos países: los que producen y los que dependen

La brecha que expuso Argañaraz desnuda la desigualdad del mapa federal. Mientras La Rioja necesita desesperadamente del goteo diario de la AFIP para pagar sueldos, otras jurisdicciones mostraron una autonomía robusta. “Las tres jurisdicciones con menor participación fueron Chubut (33,8%), Neuquén (15,1%) y CABA (9,7%)”, detalló el economista.

Esta híper-dependencia explica por qué el «plan motosierra» y la licuación de ingresos golpean con más virulencia en el territorio riojano que en la Patagonia o la Capital Federal.

Premios para los «amigos»

El análisis del IARAF sobre lo ocurrido entre 2024 y 2025 revela, además, la estrategia de disciplinamiento fiscal del Gobierno nacional. Argañaraz destacó que hubo un grupo de ganadores claros en el reparto de fondos reales: “Salta, Buenos Aires, Misiones, Tucumán, Neuquén y Corrientes tuvieron un incremento real interanual superior al promedio de 1,7%”.

¿Cuál fue la clave para que estas provincias le ganaran a la inflación? La discrecionalidad política disfrazada de técnica. El economista explicó que el diferencial se debió al “significativo incremento real interanual del 80% de los envíos por compensaciones y a la elevada participación de estas provincias en dichos envíos”. Es decir, la Nación abrió la billetera de las compensaciones (Consenso Fiscal) para quienes se sentaron a negociar.

El estancamiento de los opositores

En la otra cara de la moneda, los distritos que no accedieron a esos beneficios extraordinarios vieron sus ingresos planchados. El informe señala que provincias como San Luis (0,2%), La Pampa (0,09%), Córdoba (0,06%) y Santa Fe (0,03%) tuvieron “prácticamente el mismo nivel de ingresos nacionales automáticos que en 2024”.

Aunque el informe de Argañaraz no menciona explícitamente a La Rioja en el lote de «peor desempeño» de variación 2025, la combinación de los datos es letal para la provincia: al tener una dependencia del 86% (la más alta del país), cualquier estancamiento en los envíos automáticos —o la falta de acceso a las «compensaciones» extra que recibieron Salta o Tucumán— se traduce inmediatamente en una crisis de caja.

El consolidado final de las 24 jurisdicciones mostró una suba de ingresos totales de “solamente el 0,8%” para 2025. Un número raquítico que, para una provincia sin recursos propios como La Rioja, anticipa un 2026 de ajuste forzoso o emisión de más cuasimonedas.