Un informe de la AAETA expuso las distorsiones del sistema federal. La provincia gobernada por el peronismo aplicó el segundo aumento porcentual más alto de la Argentina, pasando la tarifa de $300 a $600. Sin embargo, el valor final sigue muy lejos de los $2.600 que pagan otras jurisdicciones, revelando la estrategia de contención tarifaria local.
La disparidad en el costo del transporte público en la Argentina volvió a quedar expuesta en un nuevo relevamiento que desnuda la falta de criterio unificado y la inequidad federal. En este escenario, La Rioja se ubicó en el centro de la polémica estadística: fue la segunda jurisdicción que más aumentó el boleto en términos porcentuales durante el último año, duplicando su valor nominal, aunque paradójicamente sigue ocupando los últimos puestos en el ranking de los pasajes más costosos.
Según los datos elaborados por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta), que comparó la evolución de tarifas entre enero de 2025 y enero de 2026, la capital riojana aplicó un ajuste drástico. “La tarifa se duplicó: pasó de $300 a $600, con un incremento del 100%”.
Este salto porcentual ubica a la gestión provincial solo por detrás de Sáenz Peña (Chaco), que lideró la tabla con una suba del 135,6%, llevando el boleto a $1.885. El podio de los mayores ajustes lo completó San Juan, con un alza del 91,1%.
El “milagro” de los $600 y la brecha federal
El dato político que se desprende del informe es la contradicción entre el fuerte ajuste porcentual y el precio final de bolsillo. A pesar de haber aplicado un «tarifazo» del 100%, el boleto en La Rioja continúa siendo extremadamente bajo en comparación con el resto del país, lo que sugiere una fuerte inyección de recursos provinciales para sostener el sistema.
El relevamiento destaca que “en el penúltimo puesto aparece La Rioja, con un boleto de sólo $600”. Esta cifra contrasta brutalmente con los valores que manejan las ciudades más caras del país, donde la quita de subsidios impactó de lleno. Pinamar, por ejemplo, encabeza la lista con un boleto mínimo de $2.625, seguido por San Martín de los Andes a $2.300.
La diferencia expone que “no existe una relación directa entre el nivel de aumento del último año y el lugar que cada ciudad ocupa en el ranking de precios”. Mientras La Rioja ajusta pero contiene, otras ciudades como Bariloche apenas tocaron sus tarifas (17,5%) y algunas como Río Gallegos o Posadas directamente mantuvieron el precio congelado durante todo el año fiscal.
El espejo del AMBA
La situación de La Rioja encuentra un paralelismo con el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Allí, el boleto también sufrió un ajuste severo en términos porcentuales, subiendo un 85,4% en la Provincia de Buenos Aires (de $371 a $688) y un 67,1% en CABA. Sin embargo, al igual que en el caso riojano, el AMBA “aparece entre los últimos puestos del ranking de tarifas”, confirmando que las zonas políticamente más sensibles siguen gozando de una protección tarifaria que no llega al interior profundo ni a los núcleos turísticos.
El informe cierra mostrando un mapa de transporte caótico: mientras en La Rioja el pasaje se duplica, en ciudades como Río Cuarto el precio bajó un 3,9% y en Candelaria retrocedió casi un 18%, evidenciando la ausencia total de una política nacional coordinada para el transporte público de pasajeros.





