Los bloques opositores intimaron al riojano Martín Menem para que habilite el debate inmediato en el Congreso, advirtiendo que los plazos legales no permiten esperar a marzo. Patricia Bullrich activa el “poroteo” de votos y mira de reojo el antecedente del senador Juan Carlos Pagotto en la Bicameral.
El primer día hábil de 2026 reactivó la tensión parlamentaria con un foco claro: la reforma de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). La oposición decidió marcarle la cancha a la Casa Rosada y apuntó directamente contra la conducción de las cámaras. Los distintos bloques le hicieron saber al presidente de Diputados, el riojano Martín Menem, y a su par del Senado, Victoria Villarruel, que “deben avanzar con el tratamiento del decreto de necesidad y urgencia (DNU)” sin demoras.
La estrategia del oficialismo, diseñada desde Balcarce 50, busca “postergar y dilatar el debate de este tema hasta marzo”, apostando al desgaste o al olvido durante el receso estival. Sin embargo, en los pasillos del Congreso advierten que esta maniobra es una “estrategia atada con alambre”, ya que la Ley 26.122 es taxativa respecto a los plazos y el funcionamiento durante el período extraordinario.
Menem, bajo presión federal
La figura de Martín Menem quedó en el centro de la escena tras recibir una carta formal de un grupo de diputados del bloque Provincias Unidas. En la misiva, le exigieron que “acelere la composición de las bicamerales de Trámite Legislativo y de Fiscalización de Tareas de Inteligencia”.
El reclamo de este sector, que suele actuar como árbitro en las disputas legislativas, fue contundente: “Exigimos que el Congreso trate y rechace de inmediato el decreto en los términos de la Ley 26.122, y exigimos que cualquier reforma al sistema de inteligencia se discuta como corresponde: en el Parlamento”. La advertencia golpea la línea de flotación de la gestión de Menem, recordándole que la normativa vigente establece que “la Comisión Bicameral Permanente cumple funciones aun durante el receso del Congreso”.
El antecedente Pagotto y el rol de Bullrich
Mientras Menem contiene la embestida en la Cámara Baja, la titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, inició el “operativo para juntar los votos y dejar firme el decreto”. La exministra sabe que los argumentos jurídicos para frenar la comisión son escasos y busca evitar una derrota política.
En este punto, el oficialismo mira el espejo retrovisor: Javier Milei tiene un antecedente directo en la gestión de los DNU durante el verano. Se trata del tratamiento del megadecreto 70/23, que comenzó a discutirse en la bicameral de Trámite Legislativo bajo la presidencia del senador por La Rioja, Juan Carlos Pagotto. Aquella experiencia, donde el legislador riojano debió pilotear tormentas políticas fuertes, sirve hoy de referencia —y advertencia— para lo que se avecina con la SIDE.
Bullrich, pragmática, definió su hoja de ruta: “Vamos por el lado de convencerlos primero y luego por el DNU”, confiaron fuentes cercanas a la senadora, quienes aseguran que buscarán explicar que se trata de “una reforma muy profesional”.
El fantasma del rechazo PRO
El desafío para Menem y Bullrich es mayúsculo. Aliados clave como el PRO y la UCR “no ven con buenos ojos darle al Gobierno una reforma de semejante tamaño en un área sensible para el Estado”.
El recuerdo está fresco: la única vez que el Parlamento rechazó un DNU de esta administración fue, precisamente, cuando se intentó girar $100 mil millones a la SIDE. En aquella oportunidad, el bloque PRO votó en contra por “pedido explícito de Mauricio Macri”, un fantasma que vuelve a sobrevolar el Congreso en este inicio de 2026.





