En una temporada marcada por la crisis económica, la provincia se posiciona con obras de infraestructura de vanguardia, como el mausoleo interactivo del Caudillo, y analiza relanzar el programa de beneficios que devuelve el 50% de los gastos en bonos para incentivar el consumo local.
En un contexto nacional donde el turismo siente el impacto de la recesión, La Rioja busca sostener sus niveles de visitación mediante una combinación de identidad histórica, tecnología y herramientas de alivio económico. José Rosa, secretario de Turismo de la provincia, destacó el crecimiento de la plaza riojana, que pasó de ser un destino de paso a uno con oferta para estadías prolongadas de hasta diez días.
Tecnología para la historia: el nuevo Memorial de Facundo Quiroga
Uno de los grandes atractivos de esta temporada es el Memorial de Facundo Quiroga, una obra que rinde homenaje a los caudillos federales con estándares internacionales. El monumento, que supera los 15 metros de altura y presenta una imponente estatua ecuestre, oculta en su base un museo de alta tecnología.
«Es una apuesta a la reivindicación de nuestra historia. Debajo de la estructura tenemos un paseo con hologramas y tecnología digital que narra la vida de Quiroga y la oferta turística de toda la provincia», explicó Rosa. Este espacio se suma a otros hitos como el mausoleo del caudillo en la capital y el parque provincial que se proyecta en la zona de Talampaya, consolidando una «Ruta de los Caudillos» que atrae tanto a locales como a extranjeros.
El «Previaje riojano»: ¿vuelven los beneficios con Chachos?
Ante la caída del consumo, la provincia analiza relanzar su propio sistema de incentivos. Entre noviembre y diciembre pasados, el sector turístico inyectó cerca de 400 millones de pesos gracias a un programa de reintegros mediante el Bono de Cancelación de Deuda (Chacho).
«Si un turista gastaba 300.000 pesos en alojamiento o agencias, se le devolvían 150.000 chachos en la mano para gastar en excursiones, gastronomía, supermercados o estaciones de servicio», detalló el funcionario. Tras el éxito de esa primera etapa, el gobierno provincial evalúa una nueva edición para el periodo previo a Semana Santa y las vacaciones de invierno, buscando blindar al sector privado frente a la inestabilidad económica nacional.
Destinos consolidados y joyas ocultas
Más allá del emblemático Parque Nacional Talampaya, que duplicó sus récords históricos de visitas en la pospandemia, La Rioja promociona circuitos emergentes:
- Famatina: Recientemente premiado entre los siete mejores pueblos de Argentina a nivel mundial.
- Sanagasta: A solo 40 km de la capital, ofrece el Parque de Dinosaurios y festivales como el Chayero Sanagasteño.
- Ruta del Vino: Un recorrido que une bodegas desde la capital hasta Chilecito, destacando la producción de aceites de oliva y vinos de exportación.
La Chaya: el plato fuerte de febrero
El calendario turístico tiene su pico máximo los días 13, 14 y 15 de febrero con el Festival Nacional de la Chaya. Rosa invitó a los turistas a vivir una experiencia única: «Es un festival folclórico distinto porque se vive con la gente, con las chayas barriales y esa mística que solo se encuentra en nuestra tierra».
Con la mirada puesta en el federalismo y el arraigo de los jóvenes a través del empleo genuino que genera el turismo, La Rioja resiste la crisis nacional con una propuesta que mezcla lo ancestral con lo moderno.





