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Textiles riojanos en agonía: ‘Es la peor crisis que hemos vivido, ni en 2001 estuvimos así'»

El desplome de la industria manufacturera (-8,2%) golpea con fuerza a la provincia. Con una capacidad instalada que apenas roza el 29% y una invasión de productos asiáticos, el sector textil —motor histórico de La Rioja— se enfrenta a cierres de pymes y suspensiones masivas de personal.

El silencio en las naves industriales del parque local comienza a ser ensordecedor. Lo que a nivel nacional se describe como una «readecuación de régimen», en la provincia se vive como una amenaza directa a su principal motor de empleo privado. El sector textil argentino atraviesa un desplome histórico que, según sus protagonistas, supera en gravedad a la crisis de 2001.

El desplome de la producción y el empleo

Las cifras que maneja la Fundación ProTejer son alarmantes para el entramado productivo riojano. En provincias como La Rioja y Catamarca, la industria textil representa hasta el 40% del empleo privado industrial. Sin embargo, la utilización de la capacidad instalada en el rubro ha caído al 29%, consecuencia directa de una baja del 44% en la producción de tejidos y del 37% en hilados de algodón durante el último año.

A nivel nacional, entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, ya se perdieron 18.000 puestos de trabajo formales y cerraron más de 500 pymes textiles. En La Rioja, donde el parque industrial textil es uno de los más importantes del país, el temor es que el goteo de despidos se transforme en una hemorragia masiva. «Los que echamos nosotros no se van a ir a trabajar a una empresa de minería; terminan desempleados o en la informalidad», advierten los empresarios del sector.

La competencia asiática y la «asfixia» importadora

El punto de quiebre para las fábricas locales ha sido la apertura comercial abrupta. Durante 2025, las importaciones textiles aumentaron un 71% respecto al año anterior. La ecuación es letal: una demanda interna pulverizada por la inflación y una oferta inundada por productos de China o Vietnam, donde los costos laborales y ambientales son ínfimos comparados con los locales.

* Cambio de mercado: Históricamente, el mercado se dividía en partes iguales entre ropa nacional e importada. Hoy, la producción nacional apenas cubre el 30%, mientras que el 70% es extranjero.

* Costos impositivos: Los industriales denuncian que es imposible competir contra Asia si el Estado no reduce la presión fiscal. «Competimos nosotros, pero el Estado argentino no compite con el chino en las facilidades que les da a sus empresas», señalan desde las plantas.

La visión oficial: «Reestructuración» sin auxilio

Desde el Gobierno nacional, la postura es de una frialdad técnica. El exministro de Producción y consultor, Dante Sica, define este proceso como un «cambio de renta intersectorial», comparándolo con una inundación donde solo sobreviven las casas más sólidas. El propio presidente Javier Milei ratificó desde Davos que el ahorro que genera una remera barata importada para el consumidor es dinero que se gastará en otros sectores, asumiendo la pérdida de empleos industriales como un costo necesario.

Para La Rioja, este escenario plantea un desafío geográfico y social crítico. Mientras sectores como la minería o la energía toman impulso en otras regiones, la industria manufacturera riojana ve cómo su capacidad de dar valor agregado se desvanece. Sin un sistema financiero que acompañe una posible reconversión, los empresarios textiles locales apuestan a la resistencia: achicarse y esperar a que «baje el agua» para ver si todavía queda algo en pie.

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