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Emergencia en La Rioja: la mortalidad infantil subió a 11,7 y es la tercera más alta del país

El índice alcanzó los 8,5 decesos por cada mil nacidos vivos a nivel nacional durante 2024, quebrando una tendencia a la baja de décadas. En este contexto, La Rioja registró una tasa de 11,7, consolidándose como una de las provincias con mayor vulnerabilidad sociosanitaria en el primer año de gestión de Javier Milei.

Por primera vez en más de dos décadas, Argentina enfrenta un quiebre en su tendencia sanitaria más sensible. La tasa de mortalidad infantil experimentó un incremento de 0,5 puntos durante 2024 —el primer año de gestión de Javier Milei—, alcanzando los 8,5 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos. En este escenario, La Rioja se posiciona como una de las provincias más afectadas, con un índice de 11,7, ubicándose muy por encima de la media nacional y solo por debajo de Corrientes y Chaco.

El impacto en las provincias del Norte

El incremento, que representa el salto más brusco desde la crisis de 2002, ha dejado al descubierto las profundas disparidades regionales que persisten en el país. Mientras que la Ciudad de Buenos Aires registra el índice más bajo con 4,9, el Norte Grande continúa exhibiendo cifras alarmantes:
* Corrientes: lidera la estadística con 14 muertes por cada mil nacidos vivos.
* Chaco: registra una tasa de 11,8.
* La Rioja: se sitúa con 11,7, consolidándose en el podio de la precariedad sociosanitaria.
* Formosa y Santiago del Estero: ambas presentan un índice de 10,7.

Menos nacimientos y más pobreza

Los especialistas advierten que, aunque el número absoluto de muertes en 2024 (3.513 casos) fue menor al del año anterior, la tasa sube debido al «dramático descenso de la tasa de natalidad y fecundidad» en el país. Al nacer menos niños, el impacto proporcional de los fallecimientos en la estadística es significativamente mayor.

El exministro de Salud, Adolfo Rubinstein, atribuyó este retroceso al aumento de la pobreza y sus consecuencias directas en la salud pública, un proceso que se agravó tras la pandemia y se profundizó en las últimas gestiones nacionales. La mortalidad infantil se divide en dos etapas clave: la neonatal (los primeros 27 días), ligada a la atención del parto y condiciones congénitas, y la posneonatal (hasta el año), donde el entorno socioeconómico, la nutrición y las infecciones juegan un rol determinante.

Un llamado de atención al ajuste

El incremento de la mortalidad infantil es interpretado por sectores técnicos y políticos como un «llamado de atención» urgente. Las advertencias se centran en la necesidad de blindar las políticas públicas destinadas a la maternidad y la infancia, evitando que el ajuste fiscal comprometa la asistencia en las zonas más vulnerables de provincias como La Rioja, donde el factor ambiental y social condiciona la supervivencia de los menores de un año.

Este retroceso rompe con una tendencia de descenso secular que se mantenía firme desde el año 2000, cuando la tasa nacional era de 16,6. Para la provincia riojana, el desafío es revertir una cifra que hoy la coloca nuevamente en una situación de emergencia sanitaria.

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