El próximo lunes, el gobernador riojano inaugurará el año legislativo marcado por la guerra sin cuartel y sin retorno contra Javier Milei. La caída de la coparticipación y el freno a la obra pública obligan a la provincia a buscar parches insólitos, como dar clases en una hostería. El Jefe de Gabinete actúa como escudo ante intendentes y diputados, mientras impulsa la minería sin adherir al RIGI.
El próximo lunes, cuando Ricardo Quintela cruce las puertas de la Legislatura provincial para dejar inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias, el mensaje tendrá un tono inequívoco de trinchera. El gobierno riojano se prepara para afrontar los próximos dos años de mandato bajo un escenario de asfixia financiera: sin recursos y con una pelea política que ya no tiene punto de retorno con el presidente Javier Milei.
En este tablero de crisis, la arquitectura del poder provincial debió reconfigurarse. Juan Luna Corzo asumió un rol protagónico desde la Jefatura de Gabinete —tras dejar la Secretaría General de la Gobernación, que pasó a manos del exdiputado nacional Ricardo Herrera— y se convirtió en el principal «bombero» de la gestión. Su misión principal es frenar las esquirlas del ajuste: trata de contener a diario los reclamos desesperados de diputados e intendentes frente a la caída abrupta de los fondos de coparticipación.
A la par de esta ingeniería de contención, Luna Corzo levanta una bandera clave para el futuro económico de la provincia: se muestra a favor del desarrollo de la minería, pero en estricta sintonía con el gobernador, rechaza la adhesión al RIGI impulsado por la Casa Rosada.
La motosierra en las aulas: el caso de Anjullón
El impacto del desfinanciamiento nacional ya no es una abstracción contable, sino que golpea directamente en la vida cotidiana de los riojanos. El caso del Colegio Provincial de Anjullón es la radiografía perfecta de la crisis de la obra pública.
Ante la parálisis de la construcción del nuevo edificio escolar por la falta de partidas presupuestarias a nivel nacional, Quintela bajó una directiva estricta: buscar una solución urgente para evitar que los alumnos pierdan días de clases. Para apagar este incendio, Luna Corzo y el ministro de Educación, Ariel Martínez, mantuvieron una reunión de emergencia con el intendente Miguel de la Vega, el equipo directivo, supervisores y padres de los alumnos.
Mientras se evalúa el estado de avance de la obra con la empresa constructora y se gestionan alternativas de financiamiento provincial para terminarla, el gobierno debió improvisar un parche inmediato: el traslado temporal de la institución a la hostería de la localidad. Según las autoridades, este espacio turístico reúne las condiciones para albergar a los 80 alumnos que conforman la matrícula y garantizar el ciclo lectivo. Este viernes, los equipos del Ministerio de Educación continuarán trabajando en el lugar para asegurar el normal desarrollo de las clases y llevar tranquilidad a las familias.
El tejido político en la Legislatura
El malestar por la falta de fondos no solo se siente en las escuelas, sino también en los despachos del oficialismo, donde los legisladores del interior exigen respuestas para sus territorios. En este marco, Luna Corzo se encarga de aceitar la maquinaria peronista para evitar fisuras.
El miércoles, el Jefe de Gabinete recibió al diputado provincial justicialista por el departamento Chilecito, Sebastián Gutiérrez, quien integra el bloque mayoritario en la Cámara. El encuentro sirvió para coordinar gestiones y tratar de destrabar herramientas que lleven oxígeno a «la Perla del Oeste».
Fiel al libreto de unidad que intenta sostener el quintelismo de cara a la apertura de sesiones, Gutiérrez se encargó de enviar un mensaje interno al salir de la reunión: agradeció el acompañamiento permanente de Quintela y Luna Corzo, y aseguró que «cuando hay equipo y compromiso, los resultados llegan a la gente». Una frase de manual político para intentar mantener la tropa ordenada mientras afuera arrecia la tormenta financiera.





