Felipe Álvarez patea el tablero político: cumbre minera en Canadá, armado propio para 2027 y golpe a La Libertad Avanza en La Rioja

El exdiputado nacional reapareció en la principal feria minera de Toronto, adonde viajó para acompañar a empresas del sector. En paralelo, sacudió el Concejo Deliberante capitalino al sumar ediles desencantados con Martín Menem para crear el bloque opositor «Por La Rioja». Su postulación a gobernador y la luz de alerta que se encendió en la intendencia peronista.

Mientras la política riojana hierve al ritmo de la interna peronista y la crisis económica, el exdiputado nacional Felipe Álvarez decidió reaparecer en escena con una jugada a dos bandas: una internacional y otra netamente territorial. Desde Canadá, soportando temperaturas de 13 grados bajo cero, el dirigente opositor se mostró participando activamente en la feria minera de Toronto (PDAC), el evento del sector más importante del mundo.

Álvarez, desafiando el frío polar que le «penetraba hasta los huesos», detalló que viajó con su compañía para acompañar a cinco empresas que buscan ofrecer sus servicios y generar oportunidades de negocio en la cumbre internacional. Un mensaje de gestión y apertura al mundo que remató con una clara indirecta a la política provincial: «Esto es lo que necesita La Rioja para su crecimiento y para su desarrollo».

La presencia de Álvarez en Toronto no pasó desapercibida en el microcosmos riojano, ya que en los mismos pasillos de la convención minera transitaban la delegación oficial del gobierno provincial —encabezada por la vicegobernadora Teresita Madera— y el exgobernador Luis Beder Herrera, quien también teje sus propias redes con multinacionales.

Pero el verdadero terremoto político del sector «felipista» no ocurrió en Norteamérica, sino en la Capital riojana. Mientras Álvarez se mostraba entre inversores extranjeros, su espacio generó un profundo reacomodamiento en el Concejo Deliberante, asestándole un golpe directo a la estructura de La Libertad Avanza (LLA).

El dirigente antiquintelista logró robustecer su armado legislativo saltando de un monobloque —que hasta ahora integraba únicamente Carlos Roncoroni— a una bancada de tres ediles. La jugada maestra consistió en absorber a Karina Martínez y Ángel Ávila, dos concejales provenientes de las filas libertarias que venían acumulando un fuerte malestar al sentirse ignorados por el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y líder del espacio, Martín Menem.

El flamante bloque fue bautizado como «Por La Rioja». En diálogo con la prensa local, Roncoroni no anduvo con rodeos sobre el objetivo final de esta construcción: «Felipe tomó la iniciativa y aspira a ser candidato a Gobernador en el 2027, en un espacio donde todos pensemos un futuro para La Rioja».

El concejal, de raíces en el PRO y Juntos por el Cambio, explicó que buscan erigirse como una «alternativa fuera del PJ y de LLA», argumentando que a nivel local «falta una construcción» que vaya más allá de la simple crítica a la gestión de Ricardo Quintela. El armado, además, promete no quedarse solo en la Capital: según adelantaron, el sello de «Por La Rioja» se replicará en los departamentos de Chilecito, Famatina y Villa Unión.

Alarma en la intendencia peronista

El crecimiento intempestivo del espacio de Álvarez encendió las alarmas en el «armandismo», el sector peronista que conduce la intendencia capitalina. El Ejecutivo municipal, que arrastra sus propios cortocircuitos internos y viene ninguneando a varios de sus propios ediles, ve con extrema preocupación la consolidación de este nuevo bloque opositor.

En los despachos de la comuna el razonamiento es pragmático: hasta hace unos días, daban por descontado que ningún concejal del PJ saltaría hacia La Libertad Avanza por diferencias ideológicas. Sin embargo, la irrupción de «Por La Rioja» cambia las reglas del juego. Al tratarse de un espacio más amplio, moderado y con ciertas terminales que pueden resultar más cercanas a las bases peronistas, el oficialismo teme una fuga de dirigentes desencantados que termine por dinamitarles la codiciada mayoría automática en el Concejo Deliberante.