A partir del 31 de marzo, comenzarán a funcionar los nuevos tribunales especializados que buscan agilizar los procesos judiciales vinculados a menores, adultos mayores y conflictos intrafamiliares. El fuero contará con juezas especializadas, oralidad en los procesos y la implementación del expediente digital para descomprimir un sistema donde el 70% de las causas son de familia.
Tras cuatro años desde la sanción de la ley, la provincia de La Rioja se prepara para un cambio de paradigma histórico en su sistema judicial. Los nuevos Juzgados de Familia y Niñez abrirán sus puertas de forma oficial el próximo 31 de marzo, con el objetivo de brindar una tutela judicial más efectiva, celeridad y empatía para los sectores más vulnerables de la sociedad.
La medida busca ampliar significativamente las bocas de denuncia y el espectro de atención para proteger a «niños, niñas, adolescentes, adultos mayores o cualquier familiar que se encuentre en alguna situación de riesgo». De esta forma, el fuero no se limitará únicamente a casos de violencia de género, sino que abarcará de manera integral la conflictividad familiar.
Un cambio radical en el proceso judicial
Hasta ahora, las causas de familia se tramitaban en cámaras donde los jueces debían alternar entre expedientes de distinta índole. «Hoy un juez de las cámaras civiles a las 8 de la mañana ve un alimento, a las 9 de la mañana ve un régimen donde hay una quiebra, a las 10 de la mañana hay una situación de un impedimento de contacto». Con la nueva estructura, las magistradas designadas se dedicarán de manera exclusiva a estas problemáticas, garantizando una especialización que incluye perspectiva de género y protección confidencial.
Uno de los mayores logros de este nuevo Código de Procedimiento, de impronta netamente riojana, es la simplificación estructural. Anteriormente, un caso complejo que involucraba a un menor o a un adulto mayor podía pasar por las manos de cuatro o cinco jueces distintos. A partir de ahora, «es una sola vía, un solo juez que entiende y es el que va a tomar las determinaciones», lo que acelerará drásticamente los tiempos de respuesta.
Además, el nuevo sistema se destaca por la inmediatez y el contacto en territorio. El juez podrá acercarse al lugar de los hechos, impulsar procesos de oficio, ordenar pruebas sin pedido de las partes, escuchar directamente a los adolescentes y dictar medidas urgentes de protección con el apoyo de un equipo interdisciplinario.
Personal capacitado y reconocimiento de UNICEF
Los nuevos tribunales funcionarán en el edificio reacondicionado de la calle Hipólito Yrigoyen 89. Un dato relevante es que no se han realizado nombramientos masivos, sino que se ha llevado a cabo una reorganización y redistribución de los empleados y funcionarios judiciales existentes, quienes han atravesado intensas capacitaciones.
Las juezas a cargo (entre las que se encuentran las doctoras Alicia Valdez e Ivana Alarcón) pasaron por un riguroso proceso de selección en el Consejo de la Magistratura. Allí no solo se evaluó la exigencia académica y la experticia legal, sino también se realizaron pericias psicológicas para asegurar «la mirada, la cuestión humana, la empatía» y el compromiso social de las magistradas frente al dolor ajeno.
Este enfoque profundamente humano no ha pasado desapercibido. El modelo de La Rioja ha sido destacado a nivel nacional por UNICEF, organismo que valoró las herramientas del código para erradicar la eternización de los procesos judiciales que involucran a menores.
Descompresión del sistema y modernización digital
La creación de estos juzgados representa un alivio fundamental para la justicia provincial, dado que actualmente «el 70% de las causas que ingresan por estadística son de familia».
Para acompañar esta agilización, el fuero nacerá adaptado a la era tecnológica: se prevé iniciar directamente con el sistema de expediente digital, eliminando el uso del papel, una iniciativa impulsada fuertemente por el Tribunal Superior. Asimismo, la ley contempla la creación de un registro obligatorio de abogados especialistas, exigiendo que los letrados del foro local se capaciten específicamente en derechos de familia para poder intervenir en estos juzgados.
Con este avance, la justicia de La Rioja busca dejar atrás la burocracia para acercarse a los ciudadanos, demostrando que la reorganización del Estado puede traducirse en soluciones directas y humanas para quienes más lo necesitan.





