Monseñor Dante Braida recordó el momento exacto en que Jorge Bergoglio fue elegido Papa. En una profunda y reveladora entrevista, repasó las enseñanzas del Sumo Pontífice, reflexionó sobre por qué nunca visitó el país y bajó un mensaje contundente a la realidad local: pidió a los ciudadanos involucrarse frente al avance de los proyectos mineros en la provincia.
Desde La Rioja y con un impacto que resuena a nivel nacional, monseñor Dante Braida, obispo de la provincia, brindó una exhaustiva entrevista al Multimedio UNLaR para conmemorar los 13 años del inicio del pontificado del Papa Francisco. En un diálogo íntimo, el prelado repasó anécdotas de aquel histórico 13 de marzo de 2013, analizó el peso de las grandes encíclicas papales y, fiel al estilo directo de Bergoglio, no esquivó los temas más sensibles de la actualidad política, económica y ambiental de la Argentina.
El día que el mundo se detuvo: la anécdota de la elección
Como la gran mayoría de los argentinos, Braida recuerda con exactitud qué estaba haciendo cuando el humo blanco anunció al mundo que un compatriota se convertía en el nuevo líder de la Iglesia Católica. Su situación, sin embargo, contrastó fuertemente con la solemnidad del Vaticano: «Estaba haciendo la rehabilitación en un kinesiólogo de un hombro que se me había sacado jugando al fútbol, estaba con el magneto».
El obispo riojano relató cómo la noticia lo tomó por sorpresa a través de una radio encendida en la clínica, desatando la urgencia de comunicarse de inmediato con su parroquia para que repicaran las campanas. Aquel momento inmortalizado marcó un antes y un después, demostrando, según sus palabras, que «la fe cristiana echó raíces en esta tierra (…), de una manera tan contundente que terminó siendo como una referencia para aquellos que lo eligieron en aquel día».
El legado: «Hagan lío» y una Iglesia de puertas abiertas
Al analizar las huellas que deja el papado de Francisco, Braida destacó su enorme capacidad para interpelar a creyentes y no creyentes. Recordó el histórico pedido a los jóvenes de hacer «lío», explicando que esa frase encierra un llamado profundo a la acción: «Involúcrense, sean parte de esto (…) no sean como esos autos viejos abandonados al costado del camino o como aquellos que están en un balcón mirando cómo pasa la historia».
El prelado subrayó que la verdadera revolución de Bergoglio fue desacomodar viejas estructuras para proponer una «Iglesia en salida». Dejó en claro que la Iglesia no debe ser una «élite», sino un «pueblo donde todos tenemos un lugar y algo que aportar». En esta línea, resaltó el peso de documentos como Laudato si’ y Fratelli Tutti, que conectan de forma indivisible la crisis ambiental con la crisis social, denunciando a una sociedad de consumo que descarta sistemáticamente a los vulnerables.
La cuenta pendiente: por qué el Papa nunca visitó la Argentina
Ante la ineludible pregunta sobre la ausencia física de Francisco en su tierra natal durante más de una década, el obispo riojano ensayó una respuesta frontal: «Creo que él nunca vio un ambiente propicio para venir a nuestro país, que es tan cambiante».
Sin embargo, aclaró que Bergoglio jamás se desentendió de la realidad argentina. Por el contrario, la llevó siempre «en el corazón», recibiendo a dirigentes, familias y ciudadanos, manteniendo vivo un vínculo afectivo inquebrantable que le permitió estar al tanto de las problemáticas del país. Además, en un contexto global y nacional atravesado por la polarización, Braida rescató la insistencia del Papa en la cultura del encuentro: «No hay que poner los conflictos bajo la alfombra, pero tampoco tenemos que poner al otro como un enemigo al cual tengo que exterminar».
Impacto nacional y advertencia local: la minería en La Rioja
Hacia el final de la charla, la doctrina social de Francisco aterrizó de lleno en la cruda coyuntura económica y social que atraviesa el país, y muy especialmente, la provincia de La Rioja. Frente a una población golpeada por la inflación, la falta de empleo y la incertidumbre, Braida hizo un contundente llamado al protagonismo ciudadano frente a las políticas extractivistas.
«Con este inicio del desarrollo de la minería tiene que haber participación de todos los ciudadanos, de los pueblos que están más cercanos a los lugares de producción». El prelado exigió que las comunidades se involucren activamente para debatir qué tipo de desarrollo quieren para la provincia y así anticiparse a posibles «focos de violencia» en la sociedad.
Fue un claro eco del mensaje papal aplicado a las tensiones territoriales locales. Finalmente, monseñor Braida cerró la entrevista impartiendo una sentida bendición en la que invocó a los mártires riojanos (Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera), recordando que la fe exige, hoy más que nunca, un compromiso social inclaudicable.





