Crisis financiera en La Rioja: la morosidad bancaria se triplica y advierten sobre el peligroso avance de los usureros

El vicepresidente del Banco Rioja, Marcelo Becerra, trazó un crudo panorama del impacto del ajuste en las familias y pymes de la provincia. Las tarjetas de crédito se usan solo para comida y remedios, los comercios se endeudan para pagar aguinaldos y crece la preocupación por los prestamistas informales que retienen las tarjetas de débito de los deudores. Fuertes críticas a las políticas de la administración de Javier Milei.

La profunda crisis económica que atraviesa el país está dejando severas secuelas en el entramado social y productivo de las provincias. Los datos que emergen del sistema financiero de La Rioja configuran un escenario alarmante: el sobreendeudamiento de las familias llegó a niveles históricos, las pequeñas y medianas empresas (pymes) sufren una asfixia financiera sin precedentes, y prolifera un mercado de prestamistas informales que operan en los márgenes de la ley.

En una reciente entrevista, el contador Marcelo Becerra, vicepresidente del Banco Rioja, brindó cifras contundentes que ilustran el impacto del contexto macroeconómico puertas adentro de los hogares riojanos.

El salto de la morosidad y la trampa del «pago mínimo»

El dato más revelador expuesto por el funcionario bancario es el incremento exponencial del nivel de deuda. Mientras que en el año 2024 el endeudamiento de las familias se ubicaba en torno al 2,5%, para fines de 2025 esa cifra saltó drásticamente al 9,3%, lo que significa que la morosidad en el sistema bancario casi se triplicó.

A este escenario se le suma el encarecimiento exorbitante del crédito. Becerra detalló que las tasas de los préstamos personales, que históricamente rondaban el 11% o 12%, prácticamente se han cuadruplicado en el último año. La situación con las tarjetas de crédito acompaña esta tendencia: la mora pasó de estar por debajo del 3% hace dos años, a ubicarse actualmente entre un 8% y un 9%.

Los hábitos de consumo también han sufrido una transformación radical. El uso del plástico se destina casi exclusivamente a la supervivencia, limitándose a compras en supermercados y farmacias, mientras que rubros como la indumentaria quedaron relegados. Ante la imposibilidad de cancelar los resúmenes, gran parte de los usuarios opta por abonar solo una fracción de la deuda. «Mucha gente acude a pagar el mínimo, y ese es un gravísimo problema porque sufren tasas de interés muy altas y es el cuento de nunca acabar», sentenció Becerra.

Pymes asfixiadas y el oscuro negocio de la usura

El panorama productivo es igualmente desolador. Lejos de pedir financiamiento para invertir o expandirse, las pymes riojanas se ven obligadas a solicitar créditos para afrontar obligaciones básicas, como el pago de los aguinaldos, lo que denota una incapacidad generalizada para cubrir los costos operativos normales.

Sin embargo, el fenómeno más preocupante que emerge de la crisis es el auge de la informalidad financiera. Ante la falta de acceso al crédito formal, muchas personas y comercios recurren a usureros que imponen tasas de interés asfixiantes que llegan a rondar el 300%. Becerra advirtió incluso sobre casos extremos, como dueños de panaderías que han terminado descapitalizándose por completo al comprometer sus autos y viviendas.

En la entrevista se expuso una modalidad aberrante que ya ha encendido las alarmas de las autoridades: los deudores, acorralados, entregan directamente sus tarjetas de débito y claves a los usureros. Son estos prestamistas quienes luego acuden a los cajeros automáticos apenas se depositan los sueldos para cobrarse de manera directa. De hecho, información local indica que el Ministerio de Seguridad y la Justicia provincial ya se encuentran investigando a personas específicas vinculadas a estas redes ilegales de préstamos.

Críticas a la Nación y un dato desgarrador

El diagnóstico de Becerra no eludió la responsabilidad política de la coyuntura. Culpó directamente a las decisiones macroeconómicas del gobierno de Javier Milei, señalando que la falta de políticas de recuperación afecta de manera directa «a toda la comunidad, al sistema financiero, a la familia y a las empresas».

Sobre el cierre, el funcionario reveló un dato estremecedor tras notar un inusual aumento en la cancelación de deudas por fallecimiento de clientes. Al consultar a las compañías aseguradoras el motivo de este incremento, la respuesta que recibió expuso la cara más dramática del ajuste: «Los viejitos se están muriendo por la falta de medicamentos».

La realidad descrita desde La Rioja funciona como un espejo amplificado de lo que sufren diversas economías del interior, donde la lucha por el día a día empuja a los ciudadanos a tomar decisiones financieras límite, exponiéndolos a los peores abusos del sistema.