Mientras varias provincias argentinas debaten restringir o prohibir los dispositivos móviles en el ámbito educativo, el Ministerio de Educación riojano avanza con un modelo alternativo. A través de una guía oficial, buscarán que cada institución dicte sus propios «acuerdos de convivencia» con participación de docentes y familias. El impacto en la atención de los alumnos y el desafío del ciberbullying en la mira.
En medio de un debate que atraviesa a todo el país sobre el impacto de la tecnología en el aprendizaje, la provincia de La Rioja decidió tomar un camino distinto frente al uso de teléfonos celulares en las aulas. A contramano de las medidas restrictivas o de «apagón digital» absoluto que se evalúan a nivel nacional, el gobierno riojano confirmó que no habrá una prohibición generalizada. Por el contrario, el Ministerio de Educación avanza en el diseño de una guía integral que permitirá a cada establecimiento educativo establecer sus propias normativas.
Así lo confirmó Vanesa Navarro Martínez, secretaria de Planeamiento e Innovación Educativa de la provincia, en un reciente diálogo con la prensa local. “No es un concepto de protocolo lo que se está diseñando, requiere mucha escucha y responde a una demanda de lo que está pasando en la realidad de las escuelas”, explicó la funcionaria.
El modelo riojano parte de una base estructural y demográfica concreta:
- Diversidad territorial: El 70% de las escuelas de la provincia son rurales, por lo que las realidades de acceso a dispositivos tecnológicos son extremadamente variadas.
- Acuerdos propios: Se le otorgará a cada escuela una guía en el marco de la Ley 26.892 para que plasmen sus propios «acuerdos de convivencia», involucrando a directivos, docentes, estudiantes y familias.
- Alcance general: La medida abarcará a todos los niveles educativos (inicial, primario y secundario) y sus diferentes modalidades.
Entre la alfabetización digital y la sobreestimulación
El debate a nivel nacional cobró fuerza en los últimos meses ante la evidente caída en los niveles de concentración de los estudiantes y el aumento de problemáticas modernas como el ciberbullying, las estafas virtuales y la viralización de imágenes íntimas generadas por Inteligencia Artificial (IA).
Navarro Martínez reconoció que el Ministerio cuenta con herramientas y protocolos activos para actuar en situaciones de violencia digital, pero se posicionó fuertemente en contra de la estigmatización tecnológica: “Siempre ha pasado del boom de que queríamos las computadoras y los dispositivos tecnológicos adentro para mostrar una escuela moderna, a pasar ahora a prohibir; no podemos ir a esos criterios tan extremos”.
Según detalló la cartera educativa, ya existen experiencias innovadoras dentro de la provincia donde los teléfonos pasaron de ser una distracción a ser una herramienta pedagógica rigurosamente controlada.
- El caso de «la caja»: La funcionaria relató una exitosa experiencia institucional donde los alumnos ingresan a las 7:45 am y depositan sus celulares apagados en una caja. Recién a las 11:40, durante la clase de Ciencias Sociales, la docente los reparte exclusivamente para una actividad de investigación. Finalizada la tarea, los dispositivos se vuelven a apagar, regresan a la caja y recién son retirados por los estudiantes a la salida.
El desafío de la concentración y el peso del contexto socioeconómico
Más allá del uso pedagógico, la falta de atención post-recreo es uno de los temas que más preocupa hoy a la docencia. «Uno de los temas más grandes que atraviesa la docencia (…) es el poco poder de concentración, lo que cuesta que los estudiantes vuelvan a activar la concentración adentro del aula luego de un recreo». Esto resulta un desafío directo frente al objetivo central del ministerio provincial: reforzar la alfabetización, especialmente en el área de matemáticas.
Sin embargo, frente a las voces que culpan exclusivamente a las pantallas por el fracaso escolar, desde el gobierno provincial aportaron datos reveladores de su reciente evaluación institucional:
- Nivel Inicial y Primario: Los indicadores de terminación en la provincia son altísimos, superando el 99%.
- Nivel Secundario: Los índices de declive o deserción en el nivel secundario no están atados a los dispositivos móviles, sino que «están totalmente relacionados a factores socioeconómicos». Las autoridades advirtieron que la necesidad de salir a trabajar o cuidar de hermanos menores obligó a muchas familias a relegar la educación secundaria en los últimos años.
La decisión de La Rioja marca un precedente contundente en el abordaje de la educación en la era digital en la Argentina. En lugar de cerrar por decreto la puerta a las pantallas, la jurisdicción apuesta por la mediación comunitaria, cediéndole la palabra a la propia escuela para transformar el uso del celular en un aprendizaje crítico.