Julio Pedroza, edil de la ciudad de Chilecito, impulsó una resolución de rechazo ante lo que calificó como un «acto de inmoralidad total». Exigió desenganchar los sueldos de los legisladores y criticó duramente a sus pares de la Cámara Alta, acusándolos de carecer de empatía en medio de la severa crisis económica que atraviesa el país.
El polémico aumento salarial de los senadores nacionales sigue generando fuertes repercusiones a lo largo y ancho del país. En las últimas horas, la indignación resonó con fuerza desde el interior profundo de La Rioja, donde el concejal de la ciudad de Chilecito, Julio Pedroza, presentó un contundente proyecto de resolución en el Concejo Deliberante local para expresar un «enérgico repudio» frente a las millonarias dietas percibidas por los miembros de la Cámara Alta.
Un «acto de inmoralidad» frente a la crisis
En diálogo con medios locales, el dirigente político manifestó su profundo malestar por la falta de solidaridad de los legisladores nacionales. Pedroza argumentó que, mientras la mayoría de los argentinos realiza esfuerzos inmensos para sobrellevar la delicada situación económica, los senadores actúan como si representaran a países vecinos, ignorando la realidad y la pobreza extrema que azota a diversas provincias argentinas.
En este sentido, calificó el incremento salarial como un acto de total inmoralidad institucional y advirtió que, de continuar por este camino de desconexión con la gente, los legisladores corren el riesgo de convertirse en verdaderas «personas no gratas» para la sociedad.
La propuesta: tope salarial y fin del «enganche»
Lejos de quedarse solo en la queja, el concejal riojano detalló que la solución al conflicto legislativo es más sencilla de lo que parece. Cuestionó las sugerencias de donar sueldos o presentar cartas de renuncia al incremento, acciones que tildó de hipócritas o igualmente inmorales. Según su visión, los propios senadores deberían impulsar un proyecto de ley claro y directo de apenas dos artículos:
- Tope a las dietas: Fijar el salario máximo de los senadores en un equivalente a 20 o 25 salarios mínimos, vitales y móviles, lo que representaría una cifra cercana a los 7 millones de pesos, evitando así los saltos desproporcionados.
- Fin de los privilegios: Prohibir por ley el enganche automático de sus ingresos con los convenios colectivos de trabajo correspondientes a los empleados legislativos del Congreso.
Además, el edil apuntó contra la desproporcionada estructura política del Senado. Cuestionó duramente a los legisladores que acumulan entre 10 y 15 asesores personales, a quienes definió sin tapujos como meros «aplaudidores» financiados con los impuestos de los ciudadanos, exigiendo mayor austeridad y honestidad.
Distanciamiento político y rechazo a la desestabilización
Un punto clave de sus declaraciones fue la transversalidad de su repudio. Aclaró que su enojo abarca a todos los senadores nacionales sin importar su color político, ideología o provincia de origen, lo que incluye inevitablemente a los representantes de La Rioja.
Pedrosa también aprovechó el espacio para condenar cualquier actitud golpista o desestabilizadora contra el actual gobierno nacional. Instó a la dirigencia a fortalecer el sistema democrático, abandonar las «chicanas» y enfocarse en distribuir los recursos del Estado de una manera verdaderamente equitativa para toda la población.
Finalmente, al ser consultado sobre posibles reprimendas políticas internas por sus fuertes críticas hacia las altas esferas del poder, el ex diputado provincial y actual concejal fue tajante respecto a su identidad: se definió como peronista, pero aclaró enfáticamente que no pertenece a las filas del kirchnerismo ni responde al actual gobernador riojano, Ricardo Quintela. «No tengo a nadie que me rete, más que mi mujer y mi hijo», concluyó.





