Luis Flores, quien se prepara para asumir la intendencia y suceder a Federico Sbiroli, delineó los desafíos de su próxima gestión. Alineado con el reclamo del gobernador provincial, apuntó contra el recorte de fondos de la Casa Rosada y apeló a la resiliencia riojana ante la crisis financiera de los municipios.
La asfixia financiera que enfrentan las provincias frente a las políticas de ajuste económico de la Casa Rosada sigue sumando capítulos de tensión, y La Rioja se consolida como uno de los epicentros de este reclamo federal. En un contexto donde los recursos escasean y los municipios deben hacer malabares para garantizar la gobernabilidad, las transiciones políticas en el ámbito local reflejan el pulso de una crisis que resuena con fuerza a nivel nacional.
Así quedó evidenciado en las últimas horas a través de las declaraciones de Luis Flores, intendente electo que se encamina a suceder a Federico Sbiroli en su departamento de Sanagasta. A días de su asunción oficial, Flores no dudó en exponer la cruda realidad económica que atraviesa su distrito y la provincia en general, marcando un fuerte posicionamiento político en defensa del federalismo.
Durante la apertura de sesiones legislativas, el futuro jefe comunal subrayó la necesidad de abroquelarse frente a la adversidad: “Es muy importante apoyar a nuestro gobernador en esta situación económica que vive la provincia, sobre todo porque es una provincia bastante castigada a través del gobierno nacional”. Sus palabras reflejan el sentir de los líderes comunales que, al momento de revisar las cuentas públicas para el traspaso, se encuentran con arcas golpeadas por los recortes.
Una transición bajo fuego financiero
El cambio de mando no podría darse en un escenario más complejo. Al ser consultado sobre si las condiciones de asunción podrían haber sido mejores, Flores fue categórico al describir un panorama crítico en la administración pública. Aseguró que «los municipios propiamente han estallado con una situación financiera que no es la mejor».
Sin embargo, el dirigente buscó llevar tranquilidad, apostando a la continuidad de un modelo de gestión diseñado a largo plazo y garantizando la transparencia del proceso. Según detalló, el equipo que conforma junto al intendente saliente viene consolidándose desde hace casi una década. “Este es un equipo muy consolidado. Con Federico venimos trabajando todos juntos, es un proyecto que lo venimos encaminando desde que él fue diputado por primera vez en el 2015”, explicó Flores, asegurando que el objetivo principal sigue siendo «seguir trabajando para que el departamento crezca».
Memoria política y resiliencia riojana
En su análisis del escenario actual, el nuevo intendente trazó un paralelismo insoslayable con administraciones nacionales anteriores que también aplicaron fuertes recortes a las provincias, recordando específicamente la gestión de Mauricio Macri. “En el tiempo del gobierno de Macri, Federico también era servidor del gobierno, también era apaleado y no bajaban recursos a la provincia de La Rioja”, rememoró, trazando una línea directa entre las políticas de ajuste del pasado y el torniquete fiscal de la actualidad.
Frente a este escenario de incertidumbre, y de cara a eventos inminentes de gran peso cultural y simbólico en la región como el tradicional «Chayero Sanagasteño», el mensaje del próximo intendente buscó ser un llamado a la unidad y la resistencia local. “Nosotros como riojanos hemos sido fuertes y sabemos salir adelante”, concluyó Flores con determinación, dejando en claro que, aunque la billetera nacional permanezca cerrada, el proyecto político en la cuna de los caudillos buscará resistir el temporal.