El ministro de Educación riojano, Ariel Martínez, denunció una caída del 76% en la inversión educativa por parte de la Nación. En medio del conflicto universitario y el cese de obras, contrastó la parálisis nacional con la decisión provincial de garantizar el ciclo lectivo con fondos propios.
La crisis educativa y el fuerte ajuste en las partidas presupuestarias por parte del Gobierno nacional siguen generando fuertes repercusiones en el interior del país. Esta vez, la voz de alerta llegó desde La Rioja. Durante una gira de gestión por el interior de la provincia, el ministro de Educación provincial, Ariel Martínez, lanzó duras críticas hacia la administración central, a la que acusó de abandonar el sistema público y de no haber concretado ni una sola obra de infraestructura escolar en lo que va de su gestión.
Las declaraciones se dieron en el marco de una visita a Villa Unión, en el Valle del Bermejo, donde Martínez se reunió con la comunidad educativa para atender las demandas de infraestructura y equipamiento de cara a la llegada de las bajas temperaturas. En ese contexto de trabajo territorial, el funcionario trazó un crudo diagnóstico sobre el impacto del modelo nacional en el sistema educativo.
El impacto del ajuste: recortes y parálisis de obras
Al ser consultado sobre las medidas de fuerza que atraviesan las universidades en todo el país, el ministro no ocultó su preocupación y apuntó directamente contra el desfinanciamiento sistemático impulsado desde la Casa Rosada.
«Es altamente preocupante por el olvido de la mirada del Gobierno nacional sobre la educación pública de todos los niveles y de todas las modalidades», aseguró Martínez. En este sentido, le puso números al ajuste: «En nuestro caso particular, hay una reducción del 76% de la inversión que se tenía en el sistema educativo».
El funcionario riojano describió un panorama de «desapego a la garantía de derechos educativos» y advirtió sobre la desjerarquización del Ministerio de Educación de la Nación. Según Martínez, el Consejo Federal de Educación ha dejado de funcionar como un espacio para acortar las asimetrías entre las provincias, dejando a las familias libradas a su propia suerte para acceder a la educación.
Uno de los pasajes más duros de su intervención apuntó a la nula ejecución de obra pública escolar: «El Gobierno nacional no inauguró una escuela en lo que va de su gestión. No solamente que no inauguró una escuela, ni una ampliación, ni un equipamiento en ninguna de las aulas, absolutamente nada».
La realidad del interior y la respuesta provincial
Para Martínez, la retirada del Estado nacional reviste una gravedad superlativa en provincias con la geografía y demografía de La Rioja. «Tenemos un 70% de ruralidad donde se necesita una presencia del Estado por la accesibilidad de los caminos, por la conectividad, por el mantenimiento. Si no hay un Estado presente y eficiente, ¿quién da la garantía al acceso a nuestros estudiantes?».
A pesar del complejo escenario macroeconómico, el ministro buscó llevar tranquilidad al destacar el contraste con la gestión del gobierno provincial. Resaltó que, gracias a la decisión política de considerar a la educación como un eje central, La Rioja es actualmente «una de las pocas provincias que estamos con actividades normales, que se está trabajando en las aulas con una fuerte planificación».
Finalmente, Martínez subrayó el rol del gobernador provincial para contener la crisis: «La tranquilidad que nosotros tenemos es que hay un gobernador que ha distinguido a la educación como prioritaria y que se ha puesto al frente de todo tipo de negociaciones de la agenda educativa y del trabajo con los gremios».
Mientras a nivel nacional el conflicto con los gremios docentes y universitarios parece escalar sin vías de diálogo claras, desde La Rioja marcan la cancha y advierten sobre las consecuencias irreversibles de retirar al Estado de las aulas.





